El error de Meade y Anaya

El del martes pasado fue uno de esos días políticamente muy raros, particularmente en lo que sucedió en torno a dos candidatos presidenciales: José Antonio Meade Kuribreña, del PRI, y Ricardo Anaya Cortés, del PAN, quienes estuvieron en Guadalajara a invitación de empresarios de tiendas de autoservicio y departamentales, junto con Andrés Manuel López Obrador.

En el primer caso hay quienes aún no entienden dónde estaban los asesores de Meade Kuribreña o qué estrategia de comunicación elaboraron los responsables del área para que en su encuentro con los medios de comunicación locales el candidato a Los Pinos le dedicara no poco tiempo al tema de la renuncia de su ex coordinadora de campaña y aspirante a la candidatura a la alcaldía de Guadalajara, Claudia Delgadillo González.

Pero no sólo eso, sino que al responder colocó a Delgadillo González en una posición central en torno a importantes proyectos de gobierno que tiene previstos, como la segunda pista en el aeropuerto internacional de Guadalajara, la reforma educativa y el programa en contra de la inseguridad, creyendo que con ello le daba un golpe a su adversario Andrés Manuel López Obrador con quien la ex dirigente priísta en Guadalajara decidió aliarse al pasarse a las filas de Morena.

No se tiene registro en los últimos tiempos que un candidato a la Presidencia de la República –sea del partido que sea– haya asumido como tema en rueda de prensa la renuncia a su partido de una aspirante –ni siquiera candidata– a una alcaldía, no obstante que sin haber rendido protesta ni habérsele dado posesión como tal, fungía en teoría como su coordinadora de campaña en la entidad, y quien por cierto un día antes de renunciar lo había felicitado por su cumpleaños a través de sus redes sociales, y cuyo texto acompañó con una fotografía en la que aparecían ambos.

Craso error de Meade y su equipo de asesores en comunicación, pues con eso colocó a Claudia Delgadillo en una posición que ella nunca se imaginó y que supo aprovechar con un video donde le responde al candidato priísta con sus argumentos del porqué intempestivamente abandonó al PRI y se fue a los brazos de Morena, al tiempo de que metía en un embrollo al gobernador Aristóteles Sandoval al endosarle el cuestionamiento no sólo del porqué renunció sino la sospecha –sin prueba alguna– de presuntamente haber pactado la entrega del gobierno a Enrique Alfaro, entre otras razones.

En el caso de Ricardo Anaya y el PAN, el candidato de la coalición PAN, PRD y MC acudió al acto donde los candidatos de su partido rindieron protesta y en el que destacó la figura de Miguel Ángel Martínez como un hombre de principios, de valores y muy preparado, al tiempo que arengó con un grito de: “¡Miguel gobernador…!”. Eso sucedió a puerta cerrada en donde sólo estuvieron militantes panistas ante quienes se quejó de la persecución de la que es objeto por parte del gobierno federal y arremetió contra el PRI, como si quienes ahí estaban tuvieran la intención de votar por este último partido.

Lo anterior contrastó con la imagen de un video que el propio Anaya subió a sus cuentas en redes sociales y en el que aparece muy sonriente al lado de Enrique Alfaro Ramírez, quien olvidándose que alguna vez públicamente declaró que “con el PAN no iba ni a la esquina”, ahora aseguró: “El régimen ya eligió a su enemigo, así que yo ya elegí a mi candidato”.

Anaya no subió a sus redes ni una foto, mucho menos un video, con el candidato a la gubernatura de su partido Miguel Ángel Martínez, pero sí se congratula por recibir la solidaridad de Alfaro. ¿Por qué Ricardo Anaya no le pudo dedicar sólo un día a los panistas de Jalisco e insiste en venir a humillarlos en su propia tierra? ¿Por qué encerrarse con ellos y exhibirse con quien es su adversario?

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I