Aboga por la rabia

Encuentro. Entre la audiencia había estudiantes de cine, fans, un vecino de la locación donde filmó el mediometraje de 33 minutos Doña Lupe (1985) y la tuitera que le pidió ayuda para una amiga que necesitaba una biopsia que el cineasta pagó, entre otros.

El cineasta tapatío Guillermo del Toro trajo a pasear sus dos premios Oscar, el obtenido como Mejor Director y el de Mejor Película por la película La forma del agua, a los que cariñosamente les llamó sus “gemelos”. Los colocó en una mesa para que los vieran los más de mil asistentes a la primera de las tres Master Class que ofrecerá en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), que se dieron cita en la Sala Plácido Domingo del Conjunto de Artes Escénicas de la UdeG.

Entre la audiencia había estudiantes de cine, fans, un vecino de la locación donde filmó el mediometraje de 33 minutos Doña Lupe (1985) y la tuitera que le pidió ayuda para una amiga que necesitaba una biopsia que el cineasta pagó, entre otros.

Guillermo del Toro contó chistes, dio consejos, contó anécdotas y explicó detalles de la producción de La forma del agua, como los tres años que se tardó en el diseño del monstruo anfibio que protagoniza la cinta, cómo construyó escenografías y realizó los efectos acuáticos con técnicas de teatro sin la presencia de agua, aunque la mayoría los resolvió en muchas ocasiones “con ingenio mexicano”.

Del Toro aludió al meme “Porque soy mexicano” e insistió que su cine es mexicano porque es su nacionalidad: “Una cosa es tener raíces y otra es tener pasaporte”, afirmó. Recordó que el cinefotógrafo Guillermo Navarro fue insultado por un productor que al entrevistarlo para un trabajo, le contestó “para qué quiero un mexicano si ya tengo jardinero”.

Oscar lo ayuda a ayudar

A una chica que le preguntó sobre la fórmula para hacer cine, Guillermo del Toro le recomendó trabajar con lo que tuviera a la mano, con amigos, además le dijo a los asistentes que no se limitaran por pudor a los sentimientos extremos como la rabia.

“Hay que tener rabia. Es un instrumento potentísimo para hacer cosas. Es una condición que hay que cultivar, es un lado potente de la fe”.

A un grupo de animadores de stop motion les adelantó que en el marco del festival presentaría una beca para apoyar y estimular a creadores de este género cinematográfico y aprovechó para expresar que su visita al FICG, no era sólo para sacar a pasear sus “gemelos” dorados llamados Oscar.

“Hay una razón por la que estoy aquí, son los jóvenes. No estoy nada más para pasear a los gemelitos. Estos (los premios) me ayudan a ayudar, concretamente quiero ayudar a la animación stop motion”, aseguró Del Toro, que por ello, recibió una ovación.

Del Toro evitó beber agua, porque “el que bebe, mea”, utilizó lenguaje coloquial para cerrar frases, ideas, para controlar el entusiasmo del público y aceptó que tres jóvenes subieran al escenario para regalarle una camiseta.

Con buen humor se refirió a su manera de resolver retos para filmar sus películas, los cuales siempre tienen una solución creativa a falta de recursos.

“Cuando puedes hacer cine en México, ya puedes hacer cine donde sea. Cuando me grillan en el extranjero, ya estuve en la UdeG”, dijo entre risas.

  Paz interior

Al ser cuestionado sobre lo que significaban los premios Oscar para su carrera, reconoció que además de la satisfacción, fueron un reconocimiento a los más de 20 años de esfuerzo.

“Para mí es un momento de mucha paz. Felipe Cazals me dijo en Morelia al ver La forma del agua ‘es la primera vez que sueltas el aire, que exhalas’. Es verdad, todas las demás películas eran tristes. A los 53 años los premios me dan calma”, reconoció Del Toro, quien confesó que la cinta galardonada ha sido la más difícil de su carrera por la producción y lo que deseaba comunicar, un poco de esperanza.

“Tengo atragantado el momento actual, necesitaba hacer un ungüento para el alma, lo que menos hay es esperanza y lo que tiene La forma del agua es eso, quería que hubiera belleza por encima de todas las cosas”, explicó.

Fiel a sus mafufadas

Guillermo del Toro subrayó que todas las películas que ha realizado son una sola pieza, escenas, elementos, personajes, colores y momentos siniestros, aparecen en referentes de cada una.

El director se congratuló de hacer “las mismas mafufadas a las que le soy fiel desde la primera película” y lo atribuyó, de nuevo, a su cultura mexicana, debido a que sólo en México un anfibio y una mujer sorda pueden enamorarse en medio de una historia de espías, por ejemplo, “combinaciones descabelladas” que, aseguró, no podrían suceder en otro país.

A gritos, desde la parte superior del Auditorio Plácido Domingo, un joven le preguntó sobre lo que recordaba de su ciudad, Guadalajara, de la que se fue cuando tenía 33 años y a la que regresó con 53, diez películas filmadas y dos premios Oscar en las manos.

“Era una ciudad bien pinche rara. Agradezco muchísimo la bizarrez que fue mi infancia, en la televisión teníamos las series japonesas, las películas de luchadores y Gastón Santos, películas de terror. Pero la neta lo que recuerdo es el pavimento bicolor, el de los cuadritos rojos, tengo un pedazo que me robé, está en mi biblioteca”, confesó.

“Hay que tener rabia. Es un instrumento potentísimo para hacer cosas. Es una condición que hay que cultivar, es un lado potente de la fe”

“Hay una razón por la que estoy aquí, son los jóvenes. No estoy nada más para pasear a los gemelitos. Estos (los premios) me ayudan a ayudar, concretamente quiero ayudar a la animación stop motion”
Guillermo del Toro, cineasta

#Porquesoymexicano

A través de su lenguaje, Del Toro no niega sus raíces; aquí algunas de las palabras que utilizó en la charla

Sobaco

Mafufadas

Vámonos pa dentro

Cupiera

De a grapa

Su servilleta

A huevo

Sepa la verga

Tiliches

Chingamadral

Pus

Ocupo

Caon

FV/I