El éxodo en el PRI

La semana pasada, Héctor Pizano, dirigente del PRI, reveló que quienes han dejado las filas de su partido “se van prácticamente solos, pues representan apenas el 0.1 por ciento del padrón de 327 mil militantes que tiene registrados el PRI en Jalisco”. Y luego arengó:

“A los hombres y mujeres que continúan en el partido, con el orgullo de ser priístas leales a las causas que enarbola el PRI y que están comprometidos por dar la lucha al lado de la gente, les decimos que la dirigencia estatal del PRI está y siempre estará abierta al diálogo, con todas las expresiones que nos conforman; que la lealtad siempre rinde frutos y que su esfuerzo, dedicación y pasión se verá recompensada con la victoria…”.

El sábado estuvo en Guadalajara el candidato presidencial José Antonio Meade y habló del tema de las deserciones. En el mismo tenor que Pizano Ramos, aseguró que al contrario de los militantes que se han ido existe una banda entusiasta de priístas listos para ganar en las elecciones.

Ambas declaraciones respondieron a la salida de priístas connotados con una carrera política que sin duda se la deben a su ahora ex partido, tales como la ex dirigente municipal en Guadalajara y diputada Claudia Delgadillo; los presidentes municipales de Tonalá, El Salto y Amacueca, y los regidores como Salvador González, de Guadalajara, y Luis Gómez de Tlajomulco, entre otros.

Asegurar que con ellos se van del PRI todos aquellos identificados como parte de su grupo es inexacto, pues ya algunos de sus colaboradores han aclarado en el partido que se quedan, por diversas razones, y que no toman el mismo camino de sus jefes. Se mantienen fieles al tricolor.

Pero todo esto se da en el marco de nuevas versiones sobre otras renuncias a la militancia priísta, como la de la diputada Laura Plascencia Pacheco, quien inicialmente aspiraba a disputar la candidatura a la presidencia municipal de Tonalá y posteriormente a ser postulada candidata a diputada local por el distrito 7. Pero no sucedió ni una cosa ni otra.

Se asegura que Plascencia Pacheco ha sostenido encuentros ya con gente del partido Movimiento Ciudadano e, incluso, al interior de la misma Cámara de Diputados, concretamente en las bancadas del PRI y MC, ya se conoció la versión desde días atrás y hay quienes dan como un hecho de que pronto veremos a la legisladora tonalteca ahora del lado del movimiento naranja.

También conocimos que, en su momento, algunos otros partidos lanzaron el anzuelo a otros priístas para ver si lo picaban, pero fracasaron. Como fue el caso del partido Morena, quien invitó a la secretaria general del PRI y candidata a diputada local por el distrito 10, Mariana Fernández Ramírez, a pasarse a sus filas con una candidatura asegurada, pero les contestó con un rotundo no y la confesión de que ella tiene sangre priísta y se mantiene fiel a su partido.

Se supo que en la lista de priístas que tenía Morena para coquetearles y llevárselos a sus filas estaba también el nombre de la diputada local y candidata al Senado encabezando la primera fórmula, Rocío Corona Nakamura. Se desconoce si tuvieron contacto con ella y si le hicieron la invitación.

Por supuesto que tiene razón Héctor Pizano al asegurar que frente al número total de militantes que tiene el PRI, los que han renunciado a la militancia representan un porcentaje mínimo que no hace mella en la fuerza del partido. Sin embargo, hay dos puntos a considerar para los tiempos por venir: 1. Que quienes se quedan, la militancia de base, realmente participen y empujen las campañas de sus candidatos, y 2. Lo más importante, que acudan a las urnas el 1 de julio y crucen la boleta a favor de los candidatos del PRI.

Si no es así, de nada sirven que se hayan quedado en el partido si no votaron a su favor.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I