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El llano de Guadalajara en llamas

Dostoyevski, en su novela Los hermanos Karamazov, escribió que “quien se miente a sí mismo y escucha sus propias mentiras, llega al punto de no poder distinguir la verdad, ni dentro de sí mismo ni en torno a sí, y de este modo comienza a perder el respeto a sí mismo y a los demás”.

Esta reflexión viene a propósito de que el gobernador ya rindió la plaza. La casa tapatía está tomada por el narco. “La ola de violencia en Jalisco no va a terminar, vivimos momentos críticos”. Los candidatos, en su visita a Guadalajara, prefieren evadir el tema, pasan de puntitas o lo abordan con ocurrencias. No lo enfrentan cara a cara, y es el mayor de nuestros desafíos. Ha provocado en los últimos días cientos de muertos y de desaparecidos. Este silencio viene a ser un silencio cómplice.

El ofertódromo de los tres candidatos en el combate a la inseguridad, y a acabar con las llamas en el llano, irrumpe como un blablablá interminable, como si con el aire de los discursos se pudiera apagar el fuego de la violencia

José Antonio Meade Kuribreña. Estima que la delincuencia organizada en México cuenta con una cantidad de entre 500 mil y un millón 500 mil armas de fuego, y propone pegarle a la delincuencia donde le duele: incautar el dinero, los bienes y las armas del crimen organizado. También ofrece homologar las leyes y las instituciones a nivel estatal y federal, para que los delitos sean investigados y castigados bajo un mismo criterio, y, cosa increíble, que podría haberlo instrumentarlo en la Secretaría de Hacienda con la creación de un sistema integral que permita identificar los bienes de los criminales y sus movimientos financieros.

Andrés Manuel López Obrador. Argumenta en sus propuestas de seguridad que no se puede enfrentar la violencia con la violencia. No se puede apagar fuego con el fuego. No se puede enfrentar el mal con el mal. La paz y la tranquilidad son frutos de la justicia, para lo cual propone como solución el desarrollo económico. Y propone que cuando él gane, todos los días le dará seguimiento al problema de inseguridad y de violencia. “No se va a delegar la responsabilidad en ninguna instancia, en ninguna secretaría. Voy a asumir de manera directa esta responsabilidad”. Y la perla de su propuesta es la amnistía a los infractores que opten por su readaptación, “como ha sucedido en otros tiempos en nuestro país y en el mundo”.

Ricardo Anaya Cortés. Señala que se va a recuperar la paz y la tranquilidad cambiando la estrategia, “pues año con año ha venido aumentando la violencia”. Detalla que para terminar con la inseguridad, el gobierno de coalición que encabezará hará tres cosas: “Más tecnología, más inteligencia y menos balas”. Más tecnología con cámaras de videovigilancia, arcos detectores, toda la inteligencia del Estado para desmantelar a las organizaciones criminales, no solamente para descabezarlas. Menos balas en el entendido de que para recuperar la paz y la tranquilidad se necesita una estrategia integral, porque no es sólo un asunto de fuerza.

Para los ciudadanos de Jalisco estas palabras son ruido de fondo en nuestra trágica vida cotidiana con decenas de muertos y de desaparecidos, contradiciendo el discurso de salvación, pues ninguno cuenta con un plan concreto, o con alguna idea nueva o profunda para combatir al narco.

Queda claro a los ciudadanos que no será suficiente quitarle al narco su dinero o la estrategia de menos balas ni la amnistía. La solución integral a la violencia no será exitosa si no se desmantela la máquina de corrupción e impunidad compuesta por el gobierno y sus órganos de seguridad. Mientras alguna instancia de gobierno sea dependiente del crimen organizado, ya sea a nivel federal, estatal o municipal, y siga operando impunemente, esto “seguirá”, como dijo el gobernador.

oceanoazul@live.com.mx

JJ/I