Recuperando el bien común

Hace poco que me hice un seguidor asiduo de Robert Reich, quien fue secretario del trabajo en la administración de Bill Clinton y se ha mantenido activo como profesor en Harvard y luego en UC Berkeley, escribiendo columnas en publicaciones de referencia y como autor de múltiples libros.

Lo descubrí con el documental de Netflix Saving Capitalism (Salvando al capitalismo) basado en un libro suyo del mismo nombre y a partir de ahí lo seguí en Facebook para ver sus videos y leer sus publicaciones.

En el documental, Reich narra cómo desde los 70 el sistema democrático en Estados Unidos ha sido secuestrado por una élite que ha usado su riqueza para comprar poder y cambiar las reglas de la economía a su favor para acumular más riqueza, generando una desigualdad histórica y detonando con ella el hartazgo generalizado de las clases medias y bajas.

Hace unos días me compré su último libro, recién salido del horno, que se llama The Common Good (El bien común), y aunque evidentemente está muy enfocado en la situación en Estados Unidos, es extrapolable a lo que pasa en nuestro país.

Reich describe el bien común como una reserva de confianza acumulada durante generaciones, confianza en que la mayoría de las demás personas comparten los mismos ideales básicos: respetar el estado de derecho, proteger las instituciones, descubrir y difundir la verdad, ser tolerante a las diferencias y asegurar igualdad de derechos y oportunidades.

La reserva de confianza del bien común tiene mucho valor y se mantiene voluntariamente, y por lo tanto es muy atractiva para personas que quieren explotarla para su propio beneficio… de la misma manera que un ladrón se aprovecha de una ciudad pequeña en la que nadie cierra con llave la puerta porque confían en que nadie va a entrar.

Estos explotadores operan de acuerdo con un principio: “Voy a amasar tanta riqueza y poder como pueda, sin importar lo que implique, porque la decencia y responsabilidad es para perdedores”.

Reich describe todos los abusos de explotadores en Estados Unidos desde los 60 que han erosionado la reserva de confianza en Estados Unidos: el falseo de información en la guerra de Vietnam, Watergate, la derogación de la ley Glass-Steagall que permitió a los bancos operar tanto banca comercial como de inversión provocando las acciones que detonaron la crisis de 2007, la guerra contra Irak por la supuesta posesión de armas nucleares, escándalos corporativos como el de Enron o fraudes como el de Madoff.

En México tenemos nuestro propio listado de abusos, quizás mucho más largo que el de Estados Unidos, pero no por eso más aceptables: desvío de recursos públicos para enriquecimiento personal de políticos, procesos judiciales que protegen a unos pero atacan a otros, favorecer a proveedores en licitaciones y cobrar moches, desaparecer personas, ocultar la verdad.

Sea en México o en Estados Unidos, estos actos de los explotadores han agotado la reserva de confianza, se erosionó la idea del bien común… y tres principios rigen nuestro mundo: una política basada en hacer lo que haga falta para ganar, un modelo empresarial basado en hacer lo que haga falta por maximizar las utilidades, y un modelo de lobby/legislación basado en hacer lo que haga falta para manipular la economía.

¿Qué hacer para recuperar el bien común?

Reich piensa que esto no se puede resolver con leyes o políticas. Propone cuatro cosas: redefinir el rol del liderazgo, cambiando en los líderes la definición de éxito no como alcanzar riqueza y poder, sino como administradores de confianza y de bien común; recuperando mecanismos para honrar a los que hacen contribuciones ejemplares al bien común y avergonzar a los que lo explotan para su beneficio personal; resucitar el respeto a la verdad, y fortaleciendo la educación cívica desde la niñez.

@ortegarance

JJ/I