Box ‘hurts’

Si creen que un corazón roto provoca un dolor terrible, es que nunca han entrenado boxeo. Tal vez no duele más que una molestia en las muelas o un parto.

Tampoco este dolor refiere específicamente al de los golpes. Duele incluso antes de usar los guantes.

Primero para aprender a plantar la guardia será un proceso de adaptación de las extremidades que provocará dolores que están cerquita del calambre.

La posición es enconchada, no nos hacemos bolita, pero casi.

Duelen las piernas, la espalda, la cintura... En lo que se acostumbran al modo de combate, los músculos de estas partes del cuerpo van a pedir clemencia expresada como presión (habrá que decir, por irónico que suene, que la actividad, aunque tortuosa, libera la presión de las lumbares y el dolor de mala postura desaparece. Doy fe).

El abdomen es de los primeros en manifestarse. La torsión de la cintura para colocar golpes afecta directamente la zona media del cuerpo. Ya ni hablamos de los miles de abdominales que se necesitan para fortalecerlo y hacerlo resistente a los ganchos asesinos que doblan a cualquiera.

Para hacer resistente el cuerpo a los golpes, éste necesita acondicionamiento. Duele en el gimnasio para que no duela (o duela menos) en la pelea.

Bueno, pues para eso se necesita una serie de ejercicios alternados para hacer que el cuerpo esté activo, con los reflejos a tope.

Mucha carrera para que el corazón aguante el ritmo de la batalla que se presente, para aprender a respirar con sudor, mocos (los mocos pueden ayudar a pensar en las dificultades que puede presentar la sangre cuando se lastima la nariz) y presión.

Eso sí, también se ejercita el cerebro de manera que el cuerpo sepa dónde está el peligro y cómo contrarrestarlo con base en técnicas aprendidas para pelear en lugar de huir.

Les digo, el boxeo es como la vida.

Tampoco voy a mentir. La hora de los golpes es muy intensa. Suena claro el tronar de quijada (el dolor dura cuando menos dos semanas), el rebote de las vísceras con las costillas.

Pero no lo digo a manera de asustar… Es de los dolores más disfrutables del mundo por el hecho de que provoca una sensación de seguridad y poder inigualables.

No porque con los puños cerrados se es capaz de destruir, sino porque para alcanzar ese estado se trata de construir un cuerpo, una mentalidad y una actitud perfecta para la batalla y la victoria.

@AleczTrujillo

JJ/I