Ven en feminismo movimiento de paz

Charla. La activista habló frente a estudiantes sobre la necesidad del movimiento. (Foto: Especial)

Liliana Hendel es una psicóloga y periodista feminista. Además de contar con una trayectoria en los medios y las aulas en su natal Argentina, es fundadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género y autora del libro Violencias de género. Las mentiras del patriarcado.

En su visita a la ciudad, donde ayer ofreció una conferencia a estudiantes del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), conversó con El Diario NTR Guadalajara sobre el futuro del movimiento feminista, las airadas reacciones que ha generado su crecimiento y las razones para utilizar un lenguaje incluyente.

NTR. El avance del feminismo y demostraciones como las del 8 de marzo alrededor del mundo han fortalecido a la vez una especie de sentimiento anti feminista, ¿por qué?

Liliana Hendel (LH). El avance de los derechos de las mujeres es el movimiento pacífico más importante del siglo 20 y seguramente lo será del siglo 21. Al ser un movimiento que recorre el mundo, que tiene diferentes expresiones, pero que sin lugar a dudas es pacífico, puesto que nadie ha asesinado a otra persona en nombre del feminismo y más bien nos asesinan; la reacción al movimiento del sistema patriarcal capitalista es virulenta, porque el feminismo es absolutamente disruptivo con todo aquéllo que el sistema intenta preservar.

Las mujeres hemos sido a lo largo de los siglos una parte muy importante del botín en cuanto a nuestra función de reproductoras de seres humanos, de cuidadoras, de sanadoras, de estar atentas a la vida doméstica, de todo lo que a las mujeres se nos enseña que eso es lo natural. Cuando una dice, ‘oiga, no sé si esto es tan natural’, ahí se produce un quiebre en relación al esquema y al sistema. Se produce una reacción antifeminista donde se nos ataca, se nos mata, como acaba de ocurrir en Brasil con el feminicidio brutal Marielle Franco.

Es un momento de crisis y el 8M muestra, a través del mundo, que estamos de pie, que estamos juntas y que no estamos solas. No creo que la virulencia de ciertos grupos feministas, mal llamados radicales, sean dañinos. Al contrario, creo que todas las expresiones son maravillosas.

NTR. Conceptualmente se ha tratado de equiparar al feminismo con el machismo, ¿en qué son distintos?

LH. El feminismo es una actitud ética frente a la vida, pero también es un sistema académico donde se han producido estudios de género desde la mitad del siglo pasado. El feminismo busca la equidad y la igualdad de los derechos humanos, en principio haciendo foco a los derechos de las mujeres y de las niñas, pero también de la diversidad sexual y de las mujeres auto percibidas como tal. Además, consideramos que un sistema democrático no se puede dar sin mujeres.

El machismo es una actitud en contra de. No tiene ni estudios ni es una posición ética en la vida. Busca eliminar aquello que desprecia, que en principio somos las mujeres, por supuesto, pero también otros varones. También sucede con la disidencia sexual.

No hay paridad en esa discusión. No hay un feminismo y un opositor que sea el machismo. Ese es un invento que confunde en la discusión.

El feminismo no está en contra de ninguna persona. Es un movimiento heterogéneo con disidencias internas. Con diferencias enormes entre el movimiento feminista afrodescendiente, el musulmán, el de Europa, blanco y de clase media e intelectual o el movimiento feminista de las mujeres rurales. Y sin embargo hay una agenda común, que es la equidad y los derechos humanos para todas las personas.

NTR. Por estas mismas particularidades, el feminismo aún tiene un largo camino y discusiones internas que resolver.

LH. Es un movimiento nuevo. No es nuevo en la historia, pero sí en el ejercicio de tomar las calles. Es la primera vez que tiene tanta masividad.

Hay discusiones que no están saldadas, que son interesantes y que no creo que tengamos que saldarlas en media hora, como si la prostitución es o no un trabajo o la de los vientres subrogados. Se abren discusiones donde al interior del feminismo no hay acuerdos ni consensos. Sí hay consensos en torno al tema del aborto legal, ya nadie discute que el aborto debe ser legal y que las mujeres tenemos el derecho a decidir, aunque el embarazo no haya sido producto de una violación.

NTR. En sus espacios ha promovido el uso de un lenguaje incluyente, ¿por qué esto sería importante?

LH. La Real Academia Española (RAE), que es enemiga declarada del feminismo, fortaleció la idea de lo masculino como lo universal. Es bien simbólico decir que lo masculino es el universo. Aquí hay un problema: o el universo no nos contiene a las mujeres y estamos por fuera de él, o el universo que dice la RAE que sí incluye a las mujeres simplemente nos invisibiliza. En un momento, las mujeres empezamos a decir que no queremos ni estar afuera ni ser invisibles, queremos ser nombradas.

El uso del lenguaje pone en evidencia la poca participación que las mujeres hemos tenido a lo largo de la historia. No había palabras que nos nombraran. No las había porque tampoco había mujeres que ejercieran esos roles. No había mujeres juezas, no había mujeres doctoras, pero ahora sí las hay.

La RAE está fuertemente reacia a que digamos ellas y ellos, nosotras y nosotros, todas y todos no por una cuestión gramatical, es por una postura ideológica, machista y misógina que las academias hegemónicas tienen en relación a nosotras.

NTR. ¿Tiene esperanza sobre el futuro?

LH. Tengo toda la esperanza. Así como cuestionamos una cantidad de cosas que no sólo no han avanzado, sino que en este último tiempo han retrocedido, en otras cosas como el uso del lenguaje hemos avanzado muchísimo.

El periodismo ya no se siente tan cómodo usando cierta terminología; si antes se hablaba de crimen pasional, hoy se dice feminicidio, ¿y cuánto tiempo nos llevó?, ¿10 años, seis? Sí me parece que avanzamos. Avanzamos y retrocedemos, como son los movimientos sociales.

A mis nietas les parece normal que una mujer sea presidenta; en cambio, a mí me parecía imposible. Entre nosotras habrá entre 40 y 50 años, que es poco para los tiempos de la historia.

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FRASE

“El uso del lenguaje pone en evidencia la poca participación que las mujeres hemos tenido a lo largo de la historia. No había palabras que nos nombraran. No las había porque tampoco había mujeres que ejercieran esos roles”
Liliana Hendel, psicóloga y periodista

JJ/I