Decepción independiente

Cuando comenzaron a publicarse las encuestas de los presidenciables para 2018, casi desde mitad de sexenio, se empezó a revelar una tendencia: un número creciente de ciudadanos expresaba que no quería votar por ninguno de los partidos tradicionales y se identificaba como independiente.

Surgió así en la política mexicana la marca independiente que fue ganando valor conforme más ciudadanos percibían a los candidatos no asociados a ningún partido como una alternativa atractiva a los políticos de siempre.

Emergieron los primeros casos de éxito, siendo el más notorio Jaime Rodríguez, mejor conocido como El Bronco, al ganar la gubernatura de Nuevo León con una plataforma política independiente.

Las reformas electorales de 2012 y 2014 plantearon las reglas del juego para que cualquier ciudadano pudiera buscar una candidatura independiente para presidente, senador o diputado. Muchos juzgaron que las reglas planteaban barreras de entrada excesivas: conseguir un total de firmas de 1 por ciento del padrón electoral (866 mil 593 apoyos), conseguir firmas de 1 por ciento del padrón de al menos 17 entidades y esto sin poder contar con más recursos que los propios para poder conseguirlas.

El mecanismo de recolección de firmas implementado por el INE no contribuyó a facilitar el proceso, pues obligaba a tener intermediaros acreditados a los que los electores tuvieran que acudir presencialmente con su credencial de elector para dar su apoyo al aspirante. Sin una infraestructura de personas grande y costosa en múltiples estados, esta labor se volvía casi imposible.

Aun así, varios aspirantes parecieron ganar momento y al llegar la fecha límite, tres se perfilaron para estar en la boleta electoral: Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y El Bronco.

Confieso que yo estaba entusiasmado con la posibilidad de que hubiera alguien como Armando Ríos Piter en la boleta que, aunque no tuviera una victoria viable en las elecciones, aportara sustancia a la conversación de las campañas… que, a juzgar por lo visto hasta ahora, serán muy sucias y poco pospositivas.

La semana pasada el INE declaró que después de la revisión de las firmas de los tres aspirantes que parecían haber cumplido los requisitos mínimos, se identificaron en los tres casos firmas con evidencias inválidas e incluso falsificadas. Al cancelarse las firmas no válidas, El Bronco y Ríos Piter no alcanzaron el número mínimo para garantizar una candidatura.

¿Qué dicen los dos aspirantes descalificados? Citando a Armando Ríos Piter: que sus firmas son de “carne y hueso” y el INE está respondiendo a intereses políticos para descalificarlos.

Aunque queda camino por recorrer en este tema, los ciudadanos ya perdimos con este lamentable desenlace de la historia independiente en las candidaturas presidenciales… por tres razones:

Primera, si se acaba confirmando que los aspirantes recurrieron a métodos ilegales para conseguir las firmas, se produce un daño difícil de reparar a la esencia misma del candidato independiente: que se trata de políticos diferentes, que no están atados a los intereses y prácticas corruptas de partidos.

Segunda, si se confirma o se genera duda razonable de que el INE actuó conforme a intereses políticos para dejar una sola candidatura independiente en la boleta, se produce también un daño importante a la confiabilidad de una institución que existe para garantizar procesos electorales imparciales.

Tercera, queda demostrado una vez más que en México siempre que queremos hacer un proceso riguroso y seguro termina quedando tan enredado e ineficiente que se generan incentivos para saltárselo. Ya lo hemos visto con las reglas fiscales del SAT o los procesos de la compra pública que, aunque buscan objetivos buenos como hacer más eficiente la recaudación y más justas y transparentes las licitaciones, los procesos quedan tan complejos que se generan incentivos negativos y se obtiene justo lo contrario a lo que se busca.

Lo mismo con la aplicación de la recolección de firmas para candidaturas independientes… En el mundo digital de hoy, ¿no podíamos buscar una solución que facilitara a los aspirantes la recolección de apoyos en lugar de complicárselas? No justifico que los aspirantes hayan acudido a prácticas tramposas para conseguir firmas si es que lo hicieron. Pero también creo que los procesos electorales todavía no son lo suficientemente abiertos para que los ciudadanos podamos poner a quien queramos en la boleta.

@ortegarance

JJ/I