Terrés y el juego de lo material

Propio. El artista crea un material al que llama terroca, porque otros con los que ha trabajado no le dejan satisfecho. (Foto: Cortesía)

No le eran suficientes. Después de dejar atrás los acrílicos y óleos en la pintura, para pasar en la escultura a las maderas y al bronce –con el que hizo varias de sus obras más importantes–, Carlos Terrés tuvo que comenzar a trabajar con un material que él mismo prepara, y que ha bautizado como terroca. Se trata de mármol recuperado con el que construyó varias de las esculturas que hoy cuentan su trayectoria en las salas y patios del Instituto Cultural Cabañas.

Después de 50 años de trabajo, el museo del recinto histórico inaugura una exposición retrospectiva de las obras del oriundo de Lagos de Moreno. Un asunto que estaba pendiente para uno de los pintores jaliscienses con mayor trayectoria.

Con el título Instantes vitales, esta muestra dialoga sobre la tarea del artista durante todos estos años de trabajo: el de expresarse y de encontrar en la inspiración “los momentos en la vida que de verdad importan”.

Entre las muchas piezas que conforman la muestra se encuentran cuadros en gran formato hechos de acrílico con varias técnicas, en donde la explosión del color es parte importante de la narrativa: una combinación de idiosincrasias, como la mitología griega con la de algunas culturas prehispánicas, así como el catolicismo.

El sincretismo es la palabra clave para entender su obra, en que las diosas griegas pueden ser también tejedoras tehuanas. También hay retratos y autorretratos rayando entre lo figurativo y lo impresionista, reproducciones de esculturas que ocupan el espacio público, como la estatua del obispo Cabañas que da la bienvenida a los visitantes del Cabañas o el jimador que se encuentra en la entrada del municipio de Tequila y algunas monumentales: “Me gusta pensar en una gran fiesta mexicana respecto al color, como los bordes de las faldas de las bailarinas tradicionales”, dijo.

En entrevista con NTR en la presentación de las piezas, Terrés comentó que el uso de los diversos materiales que convergen en su obra es como un juego, o como un medio para seguir jugando.

“Todos los materiales que tiene uno a la mano son parte del mismo juego de la vida”, dijo. “Todas estas obras grandes ya no las pinto en caballete, las pinto en las mesas, aviento los colores, mientras más van pasando los años se vuelve uno más juguetón, uso materiales que se secan rápido, busco que se haga rápido. En el bronce, en el mármol, es muy romántico aquello que se supone que dijo Miguel Ángel de que sólo le quitó lo que le sobraba al mármol, pero hasta en eso se necesita un modelo en arcilla, el de yeso, eso es muchísimo tiempo, por eso yo mejor lo modelo y lo diseño rápido”.

La búsqueda no se acaba y, como cuando era un joven aprendiz de artistas como de Gabriel Flores y Jorge Martínez, sigue aprendiendo todos los días. Citando a Picasso, que decía que tenía que matar a Picasso todos los días para que renaciera el nuevo, Terrés dice que no quiere acostumbrarse y perder la frescura.

“A lo mejor en todo el día sólo dos o tres instantes valieron la pena y a lo mejor en toda la semana no hay mucho… pero un instante vale casi toda la vida. Ese es el importante y esa es la obra”, dijo.

La exposición se inaugura esta noche en el Instituto Cultural Cabañas, en los patios y en dos salas. El museo tiene un horario de martes a domingo de 10 a 18 horas. Los boletos de entrada van de 20 a 80 pesos. Los martes hay entrada libre.

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FRASE

“Todos los materiales que tiene uno a la mano son parte del mismo juego de la vida”
Carlos Terrés, artista plástico

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