Ramiro: la rifa del tigre

Ayer por la tarde Héctor Pizano Ramos, aún presidente estatal del PRI, y Ramiro Hernández García, quien horas después lo sucedería en el cargo, compartieron el pan y la sal en la misma mesa en el marco del cumpleaños 64 de Eugenio Ruiz Orozco. Ambos se retiraron del lugar para encontrarse después en la sede estatal de su partido.

Horas antes se realizó uno de los tradicionales malabarismos que suelen hacer en el PRI, con el propósito de que Hernández García asumiera el cargo de secretario de Organización –previa renuncia de Rafael Castellanos, que fungía como tal– para llegar por prelación a la Secretaría General del partido –tras la renuncia de Mariana Fernández– y de ahí asumir la presidencia del partido, no sin antes evitar que se le hiciera bolas el engrudo porque pretendían que llegara con la estafeta de “delegado en funciones de presidente”, figura inexistente cuando hay designado un delegado del CEN que en este caso es Manuel Cota.

Y fue Manuel Cota quien con esa calidad tomó protesta a Ramiro Hernández como el nuevo dirigente del PRI, luego de que para cubrir las formas Pizano Ramos dejara el cargo bajo el argumento de que tendrá que dedicarse a su trabajo como candidato a diputado plurinominal, no obstante que su antecesor Hugo Contreras no sólo fue candidato plurinominal al Congreso del Estado y se mantuvo como presidente del partido sino que se quedó en el cargo por unos meses más, aun siendo ya legislador local.

Pero bien se sabe que Héctor Pizano fue víctima del fuego amigo desde varios frentes, dentro y fuera del PRI, por quienes con una actitud derrotista advierten que el resultado electoral del 1 de julio les sería desfavorable y buscan administrar esa derrota desde los espacios que logren obtener dentro de su partido.

Y Ramiro Hernández se sacó la rifa del tigre para desde la dirigencia remar contra corriente con un trabajo que logre romper las resistencias que se han enraizado alrededor del candidato a la gubernatura, Miguel Castro Reynoso, y colocarse en una posición más competitiva frente a su principal adversario, el partido Movimiento Ciudadano.

En su discurso de asunción, Hernández García hace un llamado a todos aquellos ex priístas que renunciaron a su militancia: “Lamento mucho el que algunos se hayan apartado del camino y desde ahorita les digo: las puertas del partido están abiertas para entrar y salir; hoy les digo a los que se han ido que las puertas del partido están abiertas para que se regresen, para que recapaciten…”.

Es posible que el llamado del nuevo dirigente priísta tenga respuesta por parte de algunos que se fueron al no aceptar la candidatura que les ofrecieron, o porque pretendieron chantajear, y que no fueron adoptados por algún otro partido o porque quizás tampoco en el partido al que fueron a refugiarse lograron obtener una candidatura. Posiblemente habrá algunos que regresen, pero la mayoría que obtuvo un espacio en su nueva casa política no volverá a ver hacia atrás.

Ramiro Hernández tendrá que hacer una labor titánica en medio de aguas priístas turbulentas, en las que los candidatos a diversos cargos de elección popular y sus respectivos equipos tendrán que trabajar hasta por sobrevivencia propia si es que no quieren ser protagonistas de otro escenario como el que ya vivieron en el PRI a lo largo de 18 años cuando estuvieron fuera del poder. Hoy podría ocurrirles lo mismo, pero con otro adversario: el partido Movimiento Ciudadano.

La ventaja de Ramiro será que, sin duda, desde el CEN emprenderán una estrategia para lograr, dentro del complicado escenario electoral, sumar para su candidato presidencial no menos de un millón de votos, y si eso les alcanza para mantener en su poder la gubernatura, entonces estarán ya del otro lado. Al tiempo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

FV/I