A ‘El Bronco’ lo mandan al matadero

Reza el dicho popular que “palo dado, ni Dios lo quita”. La decisión de los magistrados del Tribunal Electoral Felipe Fuentes, Indalfer Infante, Mónica Soto y José Luis Vargas de avalar las trampas que el Instituto Nacional Electoral encontró en la recolección de firmas que Jaime Rodríguez El Bronco registró para obtener la candidatura a la Presidencia de la República ya no tiene marcha atrás.

La discusión, la crítica y el análisis sobre este robo en despoblado de los hoy condenados magistrados electorales seguirán en los medios de comunicación por un tiempo más, mientras el único que aplaude tan reprobable decisión es El Bronco mismo.

Los demás candidatos presidenciales deberán de darle vuelta a la hoja al tema y volverse a concentrar en sus actividades de campaña y prepararse para el primer debate en el que ya habrá un quinto invitado, mientras Fuentes, Infante, Soto y Vargas tendrán que cargar de por vida con todos los calificativos que les ha endilgado una mayoría ciudadana enojada con su decisión que lo único que provocó fue enrarecer más el clima electoral.

Pero el primer gobernador independiente con licencia, Jaime Rodríguez El Bronco, pagará un alto costo por la manera en la que logró llegar a la boleta electoral, por su insistencia en que actuó de manera legal, de que el INE es responsable de que no se le haya otorgado el registro inicialmente y de salir a la defensa de los cuatro magistrados que cubrieron sus ilegalidades y presumiblemente hasta sus ilícitos en la recolección de firmas.

La condena unánime a que se le haya otorgado el registro como candidato, pese a las trampas que confirmó el INE, más el mensaje de impunidad –¡otra raya más al tigre!– que enviaron los cuatro magistrados a todos los ciudadanos, seguramente le será cobrado a El Bronco en cada puerta que toque, en cada reunión que presida y hasta en cada mensaje que envíe a través de las redes sociales a través de las cuales anunció que sería por las que realizaría su campaña.

Lo menos que perseguirá a Jaime Rodríguez en el transcurso de su campaña y a lo largo y ancho del país será el calificativo de tramposo. Por la forma en que se convierte en candidato presidencial y llega a la boleta electoral, su credibilidad estará por los suelos. ¿O alguien creerá en las promesas y los compromisos de campaña de un candidato acusado con pruebas de que hizo trampa para llegar a serlo? ¿Tendrá credibilidad quien es candidato gracias a cuatro de siete magistrados –cerrada votación en el Tribunal Electoral–, cuyos argumentos son ampliamente cuestionables y carecen también de la misma credibilidad? ¿Podrá ganarse la confianza ciudadana quien pedirá el voto a su favor gracias a que hizo trampa para poder ser candidato?

Sin duda la forma en que llega a ser candidato obligará a El Bronco a llevar a cabo una estrategia de campaña muy diferente a como podría haberla tenido planeada de haber llegado a la boleta de manera legal, sin cuestionamientos. Incluso, ante la falta de estructura como la tienen los partidos políticos o la también candidata independiente Margarita Zavala, hay que preguntarnos si habrá voluntarios –sin que reciban pago alguno porque entonces pierden esa calidad– que estén dispuestos a pedir el voto a favor del regiomontano, a ser blanco de las críticas y pagar platos que ellos no rompieron.

No sé si soy muy catastrofista, pero si el clima electoral ya de por sí se percibía crispado, ahora con la decisión de los magistrados electorales que de manera violenta avalan la candidatura de Jaime Rodríguez es tanto como echarle gasolina al fuego.

Luego no nos quejemos del abstencionismo o del incremento del índice del voto nulo ni nos preguntemos por qué del hartazgo ciudadano. Al tiempo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I