Timmy asusta al Experimental

Aceptación. La obra es una consentida del público tapatío, y los padres la buscan porque saben que lleva a los niños de la mano hacia la temática. (Foto: Especial)

La ternura por el miedo para afrontarlo de la mano de los niños, es el pilar de la obra de teatro para niños ¡Qué difícil ser un monstruo!... manual para pequeños miedosos de la directora tapatía Gabriela Pescador, cuya nueva temporada comenzó este sábado.

Se trata de la historia de un pequeño niño, Timmy, un títere que tiene cara de susto todo el tiempo y su hermana Valentina, quien lo acompaña en sus miedos. Y tiene muchos: a la oscuridad, a los ruidos, a lo que puede haber debajo de la cama y hasta su propia sombra. O a las sombras de criaturas que parecen hacer una fiesta dentro de su cuarto cuando todos se han ido.

Cuando apagan la luz de la habitación, empieza a temblar. Según ha comentado Pescador, esta obra invita a los niños a enfrentar sus miedos de la mano de su familia. Por eso la obra es para todos.

Danza, luces, música y títeres se suman en el montaje para contarles esta historia: los universos se cruzan y tanto Timmy como su hermana se encuentran con el circo de los monstruos en donde Valentina ve la oportunidad de ayudarle al pequeño a enfrentar sus temores.

La Feria de los Monstruos resulta en realidad un lugar lleno de magia, fantasía y personajes que les darán la respuesta acerca del origen de los miedos y cómo combatirlos. Ahí se encuentran con un monstruo que tiene miedo también, miedo a no ser aterrador y por lo tanto ser excluído del show que presenta a varios de los monstruos más aterradores. El Coco incluido.

El colectivo Pies Hinchados hace posible esta puesta en escena en que actúan Luis Córdova, Estefanía Lagos, Arlen Larios y Alberto Magaña.

Qué difícil ser un monstruo ha tenido ya varias temporadas y se ha convertido en una obra muy querida por los niños y muy buscada por los padres amantes del teatro.

La directora del montaje dijo en otras ocasiones que para esta pieza quería hacer personajes que no trataran a los niños como un espectador o receptor inferior sino que se pusiera al tú por tú con ellos y los tomara en serio y a sus más grandes miedos encarnados en un adulto, el dueño del circo, Picota, un italiano explotador que no tiene resabios en el escenario para hablarles de manera violenta a los personajes humillándolos y burlándose de sus defectos.

“Los niños necesitan desahogarse en algún espacio de estos otros miedos más grandes, niños que les hacen bullying o los mismos padres que a veces parece que se interponen en sus sueños. Quería un personaje así de complejo que es malo pero que también tiene miedos, a las cucarachas o a la suciedad: que vieran que detrás de quienes tu humillan o quienes rompen tus sueños, también tienen miedos y no son invencibles”.

Asiste

La obra se presenta sábados y domingos a las 13 horas hasta el 29 de abril. Los boletos son de 100 pesos de general y 80 estudiantes. A la venta en taquillas del teatro o en Ticketmaster

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