De nuevo San Román

SOÑADO. El queretano se echa a la bolsa al público de Tlaquepaque. (Foto: Edgar Flores)

La segunda novillada del serial taurino en la Plaza de Toros El Centenario, de Tlaquepaque, volvió a ser de triunfo gordo, y una vez más estuvo a cargo de joven novillero queretano Diego San Román, quien por segunda tarde consecutiva en esta temporada alfarera, salió a hombros con dos orejas en su haber.

San Román, quien el domingo pasado no pudo mostrar del todo su buen toreo ligado por las condiciones de su toro, ayer hizo vibrar a la afición de Tlaquepaque, tras una emotiva faena que acabó por romper con el público, que coreó de principio a fin su labor, destacada en todo momento.

Diego pechó con el toro más feo de tipo y presentación, pero con mejor juego de la tarde, al que recibió de verónicas con clase, temple y calado que emocionaron. El toro vino a más y acabó por romper en la muleta del queretano, quien inició en los medios y rodillas en tierra para cuajar una tanda inicial que ya profesaba una faena de triunfo.

Templado, con recursos y sobre todo clase, San Román ligó tandas por ambas manos llenas de hondura y sentimiento, haciendo gala de un valor sereno pero muy premiado por la afición, haciendo en ocasiones que los pitones y testuz del toro toparan su muslo, como un acto de dominio total sobre el ejemplar de Campo Hermoso.

Lucidoras y finas tandas regaló para acabar su actuación de estoconazo que le valió los dos trofeos y su salida a hombros, además de su pase asegurado a la siguiente novillada.

Para el tapatío Arturo de Alba no hubo la misma suerte, pero estuvo a punto con un novillo que si bien no fue sobrado de cualidades, permitió al de la tierra ejercer naturales de buen calado. Gustó y, tras un pinchazo hondo en sitio, se le concedió una oreja.

Quien también tocó pelo fue el cierra plaza Roberto Román, el más verde de la cuarteta. Tuvo una tesonera labor con el peor novillo de la tarde, pero una estocada entera y en sitio le valió la oreja.

JJ/I