¿Bajarán las tasas de interés?

La semana pasada, el Banco de México anunció que se mantendría su tasa de interés de referencia en 7.5 por ciento. Esto significa que continuará el precio de retirar o crear la base monetaria. En la práctica esto significa que, al menos hasta mediados de año, no habrá presiones para incrementar las tasas de interés de nuevos créditos y las tasas de aquellos créditos contratados a tasa variable. Más aun, significa que habrá menores presiones inflacionarias.

El anuncio ha llevado a algunos analistas a señalar que las tasas de interés podrían bajar en la segunda mitad del año. Esta afirmación se basa en la consideración de que: 1) existe un alto diferencial entre las tasas de la Reserva Federal y las del Banxico; 2) los objetivos de ambos bancos centrales son muy distintos; y, porque 3) las tasas de referencia y de interés en Brasil, Chile, Colombia y Perú han experimentado bajas.

Las mencionadas consideraciones tienen validez. Particularmente, el diferencial de tasas de los bancos centrales es muy importante para explicar el comportamiento de la economía mexicana. El diferencial prevaleciente es el más alto desde marzo de 2009. Esta situación refleja que la política monetaria mexicana ha sido muy restrictiva; pero también, que los créditos, la inversión y el crecimiento económico han sido fuertemente desincentivados en el país.

Las otras consideraciones también tienen validez. Particularmente, la Reserva Federal, a diferencia del Banxico, establece su política monetaria con base en objetivos múltiples (inflación, empleo, etc.). En este contexto, no resulta realista esperar que las políticas sean compartidas cuando las economías mexicana y estadounidense son muy diferentes. De hecho, México todavía mantiene muchas similitudes con las economías latinoamericanas.

En mi opinión, no sería conveniente que las autoridades mexicanas incrementaran las tasas de referencia. Mantener una política monetaria restrictiva no sólo tendría efectos sobre las tasas de interés, la inversión y el crecimiento económico; también podría desequilibrar el tipo de cambio. Aumentar las tasas, por tanto, podría enrarecer las expectativas económicas y financieras prevalecientes. Por estas razones, considero que bajar las tasas de referencia no sólo sería deseable, sino que también, algo necesario.

* Economista e investigador de la UdeG

antoniop@cucea.udg.mx

JJ/I