La refundación de Jalisco

Enrique Alfaro ha iniciado su campaña proclamando como eje central y espectacular el anuncio de la refundación de Jalisco. No plantea con claridad de qué está hablando, menciona que no habrá nunca más un gobernador arrodillado ante el presidente de la República, afirma que los gobernadores de Jalisco no han sabido defender los intereses del estado como se debe frente a la Federación, que la refundación requiere la revisión de la relación del estado con la Federación y del pacto federal.

Con todo respeto para Enrique, con quien me tocó contender por la gubernatura en 2012, creo que debe serenar y moderar su visión (aunque creo yo que más bien es mercadotecnia de campaña), pues Jalisco no requiere ser refundado; no puede por sí mismo, en caso de alcanzar la gubernatura, reformar el pacto federal y el federalismo.

Es necesario recordar diversas acciones de gobernadores de Jalisco que alzaron la voz y tomaron decisiones por el bien de nuestro estado más allá de las pretensiones del gobierno federal y del presidente de la República.

Baste mencionar, entre otras, la decisión del gobernador Alberto Cárdenas de llevar a la Suprema Corte, mediante controversia constitucional, la disputa de límites con Colima en contra de las pretensiones del ex presidente Miguel de la Madrid y del gobierno federal.

La pública manifestación del gobernador Francisco Ramírez Acuña, recordándole al presidente Vicente Fox que al gobernador sólo podía reclamarle el pueblo de Jalisco, con relación a su posición de respaldo a las aspiraciones de Felipe Calderón, entonces secretario de Energía, a la Presidencia de la República. La posición firme del gobierno de Emilio González Márquez respecto de la Presa El Zapotillo para elevar su cortina a la altura necesaria para garantizar el agua para la Zona Metropolitana de Guadalajara y su negativa rotunda de sólo aportar agua para el vecino estado de Guanajuato.

Por otro lado, las propuestas que ha puesto por delante hasta ahora Enrique Alfaro en materia de seguridad pública y educación recogen más bien reformas y políticas públicas que en su momento dieron resultados en los gobiernos de Acción Nacional, y a las que después el actual gobierno del PRI dio marcha atrás, más que iniciativas para refundar el estado.

Es así cuando con el respaldo de Macedonio Tamez, dicho sea de paso un político serio, responsable y con capacidad que seguramente aportará mucho en su equipo, propuso crear nuevamente la secretaría de seguridad para dar autonomía e independencia a las labores de prevención en seguridad pública y separarlas de la persecución de los delitos que corresponde a la fiscalía, reforma que fue implementada en el gobierno de Alberto Cárdenas; esta reforma primera en un estado de la República llevó a la creación años más tarde de la secretaría de seguridad a nivel nacional y a la adopción en la mayoría de los estados, hasta que el gobierno de Peña Nieto volvió a concentrar las funciones de seguridad bajo el mando del secretario de Gobernación.

Dar plena autonomía a la Fiscalía General del Estado es indispensable, como se impulsó también en los tiempos del gobernador Cárdenas al establecer por reforma constitucional la ratificación por dos terceras partes del Congreso del Estado de los nombramientos de procurador y magistrados del Poder Judicial, lo cual dio buenos resultados, hasta que posteriormente se prostituyó el trabajo de los diputados.

Fortalecer el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, por cierto, también institución que fue creada bajo el gobierno de Alberto Cárdenas, con independencia de la entonces procuraduría en sus dictámenes, es también muy oportuno para garantizar una adecuada procuración de justicia.

En materia educativa, el candidato de MC tuvo una reunión con rectores de distintas universidades, promovida por el ex rector de la Universidad de Guadalajara Tonatiuh Bravo Padilla, quien es parte de la alianza que apoya la candidatura de Alfaro, al estar en la lista de diputados plurinominales al Congreso federal, reunión en la que planteó lograr que las universidades públicas y privadas tengan mayor comunicación y trabajen en red.

Esta política no es nueva tampoco, ya que desde el gobierno de Alberto Cárdenas se estableció un consejo para la planeación de la educación superior, en el que concurren rectores de universidades públicas y privadas del estado para plantear y revisar las mejores políticas públicas con el gobierno estatal en materia de educación y de conexión entre la academia y la investigación con el mundo empresarial, los negocios y la generación de oportunidades en el mercado de trabajo.

Estos ejemplos bastan, a mi juicio, para acreditar que Jalisco no requiere ser refundado, y que los jaliscienses esperamos de quien sea nuestro próximo gobernador un líder que impulse el bien común con justicia social para todos, con las políticas públicas y las propuestas que atiendan los graves problemas por los que atravesamos en materia de violencia, inseguridad pública e impunidad desbordadas, combate efectivo a la corrupción, transparencia y rendición de cuentas, fortalecimiento de la educación y la innovación, impulso y oportunidades para los jóvenes y las mujeres, solución al grave deterioro del sistema de salud pública, entre otros muchos.

JJ/I