Acertijo

El conflicto en Siria regresó a las primeras planas. Como evento de la casualidad, los ciudadanos del otro lado del mundo nos preocupamos sobre lo que sucede en Medio Oriente. Nos aterroriza pensar en una posible tercera guerra mundial; asumimos que el ataque coordinado entre Washington, Londres y París es un evento aislado que pone en riesgo la erupción de un conflicto global.

Sin embargo, la guerra en Siria no es un trending topic, es la tragedia de nuestros tiempos. La cifra escala a más de 500 mil personas muertas, 6.6 millones de desplazados y 4.8 de refugiados. A pesar de la destrucción estamos lejos de presenciar una salida política del conflicto, los mecanismos de solución de conflictos quedan cortos ante la complejidad del asunto.

Las divisiones se manifiestan en todos los niveles. Los enfrentamientos se dan entre fuerzas locales, regionales e internacionales. Es tal la complejidad que no existe paralelismo histórico para comparar lo que acontece en el campo de batalla. Los rebeldes se confrontan con el Estado Islámico y el régimen de Al Assad. Por otra parte, los kurdos lanzan embates contra la milicia sunita y a la vez son perseguidos por Turquía. Los países árabes se dividen entre sunitas y chiítas, además intensifican el conflicto con el interés de que no llegue a sus fronteras.

En el tablero internacional, Rusia apoya al gobierno de Al Assad, mientras que Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña se oponen al régimen dictatorial; ambas potencias encaran al Estado Islámico. Por si fuera poco, una vez más el Consejo de Seguridad ha quedado en ridículo. Poco o nada han resuelto las declaraciones emitidas por los representantes de los países involucrados. La guerra en Siria nos interpela un acertijo sumamente difícil de resolver.

Para esclarecer la lectura del problema cabe señalar que las balas, escopetas, pistolas, tanques, aviones, no están ahí por casualidad, satisfacen una demanda. Según el Instituto Internacional de Investigación de la Paz de Estocolmo, el comercio de armas ha aumentado 14por ciento desde 2011, y 58 por ciento de las mismas provienen sólo de EU y Rusia, datos que se ausentan de las primeras planas.

Ante la imposibilidad por delinear una salida, es importante que los que estamos del otro lado del mundo, a miles de kilómetros del conflicto, aquéllos que emitimos dos tuits, y manifestamos nuestra rechazo a la violencia por las redes sociales, comprendamos que a mayor división, mayor la destrucción.

En tiempos de abundancia informativa optamos por mirar en el espejo deformante (Siria) que en nuestra realidad. El conflicto en Medio Oriente exige, en una escala internacional, actualizar las reglas de cooperación en el tablero global, mientras que en una escala local, nos obliga a replantear los modelos de convivencia cotidiana.

jeyayo@hotmail.com

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