El debate y el TUCAMLO

Aunque cuatro días antes de celebrarse, Ricardo Anaya Cortés ya se da como ganador del debate en el buscador Google –“Debates presidenciales 2018/Anaya ganador del debate”–, seamos serios y pregunto: ¿qué podemos esperar de este encuentro entre los cinco candidatos a la Presidencia de la República? ¿De veras lo único que nos interesa es saber quién será el ganador sin plantear qué es lo que queremos escucharlos decir más allá del golpeteo verbal, de los dimes y diretes y de las críticas personales que serán el condimento que le pondrá sabor a la contienda y que sabemos darán la nota al día siguiente?

De entrada, atestiguaremos la creación temporal del equipo de candidatos presidenciales que ya por ahí alguien lo bautizó como el TUCAMLO: Todos Unidos Contra Andrés Manuel López Obrador. Como puntero en las encuestas, el candidato tabasqueño será el blanco del priísta-verdeecologista José Antonio Meade, del panista-perredista-emecista Ricardo Anaya, de la ex panista-independiente Margarita Zavala y del ex priísta-independiente Jaime Rodríguez El Bronco. Y no nos extraña, pues buscarán ponerlo contra las cuerdas y hacerlo trastabillar con el propósito de que como consecuencia caiga en las encuestas.

El Bronco declaró que su objetivo en la campaña se llama López Obrador, bajo el argumento de que si quiere ser el primero en esta contienda tiene que ir sobre el primero, no sobre el segundo, tercero o cuarto; por lo tanto, Jaime Rodríguez será no sólo el abridor de este primer debate, sino quien inaugure la arremetida en contra de Andrés Manuel. La intensidad de su bombardeo está a la expectativa.

Ricardo Anaya y José Antonio Meade, así como Margarita Zavala, estarán en la segunda fila del fusilamiento verbal en contra del puntero en las encuestas, pero seguramente también intercambiarán golpes entre ellos en dos terrenos: Anaya versus Meade, Meade versus Anaya y Margarita contra Anaya y Anaya contra Margarita, pero seguramente el candidato de la coalición PAN-PRD-MC tendrá que ser muy cauto y cuidadoso de los misiles que le lance a su ex correligionaria, pues corre el riesgo de que le salga el tiro por la culata.

Advierto difícil, por otro lado, que el candidato priísta lance golpes a la candidata independiente-panista y quizás muy pocos en contra de El Bronco, pues sabe que ninguno de ellos representa un riesgo para ser rebasado y sí perdería valiosísimos minutos o segundos de su tiempo que bien podrían serles más efectivos si los destina a plantear propuestas o criticar a sus dos principales adversarios: Anaya y AMLO. Valga destacar que Meade será quien cierre el debate en la última parte, que es la fase de conclusiones, y tendrá la oportunidad de cerrar con un golpe –no necesariamente en contra de alguno de sus adversarios– que sea lo que quede en el imaginario de los ciudadanos.

Hay que reconocer que este debate servirá también para contrastar la capacidad para debatir de los contendientes, que va desde la habilidad verbal del joven Ricardo Anaya hasta la lentitud y los amplios márgenes de silencio que suele hacer López Obrador en sus intervenciones. En materia de elocuencia verbal advertimos una carrera pareja entre Zavala y Meade, en tanto que el discurso de El Bronco será el que le ponga sabor al caldo.

Pero, ¿tendrá contenido este primer debate? ¿Sabrán y lograrán los candidatos plantear sus propuestas de manera que no se pierdan en el discurso anecdótico y sea registrado por el público que estará frente a las pantallas de televisión o de los móviles? ¿Lograrán que quede en la mente de los ciudadanos los argumentos sólidos, no de descalificación, con los que los mexicanos podamos saber qué nos espera en los próximos seis años si gana cualquiera de ellos? Ya lo sabremos.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I