Estúpido robot

Un grupo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Nanyang (Singapur) es noticia global porque logró construir una silla.

Parece algo sencillo. El asunto, es que lo hizo con un robot.

Es una máquina con cámaras 3D y brazos mecánicos con pinzas de alta precisión, que dividió su tarea en dos pasos:

Primero, su inteligencia artificial planeó la estrategia del armado y esto le tomó 11 minutos y 21 segundos. Literalmente, la máquina pensó cómo iba a lograr su hazaña.

El segundo paso fue la construcción que sólo tardó 8 minutos y 55 segundos, tiempo récord para un robot y para un humano.

Con los resultados, esta tecnología y sobre todo sus algoritmos ya están siendo considerados para aplicarse en otras actividades industriales.

Algo importante en la prueba es que los investigadores escogieron armar una silla de la marca sueca Ikea, que en Europa es famosa por dos cosas:

Se considera que su línea de muebles es económica, pero también que sus instrucciones y proceso de armado son un dolor de cabeza.

Con la elección de esta marca, los investigadores quisieron subrayar las habilidades del robot otorgadas por sus algoritmos, como identificar las piezas, sugerir la fuerza para sujetarlas y asegurarse de que sus brazos no chocaran entre ellos.

Todo bien.

Lo que los medios no dijeron, es que con la hazaña de este robot ha muerto una gran canción.

Es uno de los temas más queridos del dúo de pop español –y de culto en la Ciudad de México–, Un pingüino en mi ascensor.

Y es una canción que quizá ahora sería prohibida por el feminismo moderno que se lo toma todo muy personal (en algún momento el vocalista José Luis Moro canta: “también me pregunto si quiero que engordes en mi compañía”.)

El tema comienza con estas palabras:

“Me gustas más que el eco al presentador de El rimadero (un programa de radio español de hip hop y rap que desde finales de los ochenta ha abusado del efecto delay).

Y sigue:

“Por ti, estudiaría Teleco (municación); por ti, me haría ingeniero.

Pero intuyo que hacerte mi amada no sería buena idea.

Porque… eres más complicada que armar un mueble de Ikea”.

Justo así se llama la canción, pero a partir de que este robot de Singapur construyera en 8,55 minutos lo que en promedio es un largo dolor de cabeza, esta canción ya no tiene gracia ni sentido.

Gracias, estúpido robot inteligente.

@los21fosfenos

JJ/I