Encuentra un tesoro en las mujeres que escriben

Ardua labor. Silvia Quezada ha dedicado 30 años de su vida profesional a rastrear a las autoras nacidas o desarrolladas en Guadalajara, quienes no son tomadas en cuenta por la crítica nacional. (Foto: Especial)

Un libro con 448 páginas cuenta el presente de la escritura femenina. Escritoras en Guadalajara, un estudio exploratorio, es el diccionario que Silvia Quezada realizó para difundir el trabajo de las mujeres que escriben en nuestra ciudad.

Para ella el papel de la mujer en la literatura no ha sido del todo reconocido ni por la industria editorial ni por los lectores y el papel que juega la investigación para ella es tan importante como conocerlas a todas, hablar con todas y explorar sus inquietudes.

NTR. ¿Cómo nació esta investigación?

Silvia Quezada. (SQ). Mi interés por las escritoras mexicanas surgió en 1985, cuando ingresé a la carrera de Letras Hispánicas, para mi tesis de titulación tuve la suerte de un día encontrar varios cientos de ejemplares de la escritora sayulense Rebeca Uribe, que me impactó mucho, tanto que he pasado más de 30 años siguiendo su trayectoria, es una escritora perseguida por los medios y la sociedad de su tiempo y que no ha encontrado lugar en la literatura mexicana. Luego de leerla empecé a indagar sobre otras autoras de su mismo contexto y me encontré con gente como Beatriz Ofelia o más consagradas como Guadalupe Dueñas, luego con autoras vivas como Amalia Guerra: al leer a estas mujeres me di cuenta de que estaban a la altura de cualquier autor latinoamericano y que son segregadas por ser mujeres.

NTR. ¿Esperaba el resultado que encontró?

SQ. No. Hace años comencé a conformar un diccionario de escritoras en Guadalajara y comencé a localizar a las autoras vivas: encontré a 80 con un criterio muy fácil, que tuvieran al menos un libro publicado que no fuera una plaquette, que tuviera más de 60 páginas y que vivieran en Guadalajara, no me importaba de donde provenían. El libro lo auspició en 2003 el Ayuntamiento de Guadalajara y Literaria Ediciones. Se agotó rápidamente porque creo que esta necesidad de conocer la escritura femenina está desde entonces y continúa. Cuando fui mirando que las autoras desaparecen físicamente y otras muchas comenzaban a publicar, decidí darle continuidad: Salto Mortal, la editorial independiente se acercó y trabajamos una nueva edición que se publicó el año pasado con 90 escritoras entrevistadas, quienes muy generosamente me hacían llegar ejemplares de sus libros.

NTR. ¿Por qué no ha cambiado el panorama para las escritoras en México?

SQ. En mi clase de Literatura Mexicana que imparto en la Universidad de Guadalajara estuvimos leyendo las contraportadas de los libros de escritoras mexicanas del siglo 20. La crítica literaria ha sido poco seria para las mujeres: en todas las contratapas se habla de amor, reminiscencias, infancia, memoria, anécdota, muy pocas veces quienes se dedican a la crítica se fijan en la estilística de los poemas, en la estructura de los cuentos, en cómo se conforman las novelas y su contexto histórico. Todavía hay muchos comentarios sobre la belleza o la gentileza de la escritora.

NTR. ¿Entonces sí ha cambiado el panorama?

SQ. La crítica hasta la primera mitad del siglo 20 fue parcial con estas autoras, poco a poco las carreras de letras que han sido asimiladas por jóvenes universitarias sí han hecho que esto se transforme. Esta inmersión ha provocado una reconsideración de la escritura de las mujeres. Lo dicen así infinidad de tesis y artículos alrededor de su trabajo: esto ha sido paulatino, pero la mayoría de estas autoras no publican con grandes editoriales, muchas de las escritoras en el diccionario publicaron sin ISBN, menos de la mitad de ellas se han profesionalizado.

NTR. Muchas escritoras jóvenes buscan desmarcarse de esta especie de casilla. No les gusta que se les considere escritoras mujeres, sino escritoras y ya ¿por qué es importante la distinción?

SQ. Creo que para visibilizar el trabajo de las compañeras. En este caso mi motivación es distinta, busco visibilizar a las escritoras que no han sido consideradas por la crítica literaria formal, el país está lleno de eso y comprendo perfectamente la visión de las escritoras jóvenes que no les interese estar en un diccionario sólo para escritoras. Algunas me lo dijeron y yo lo entendí. Mi enfoque fue dar cuenta de las escritoras que viven en Guadalajara, incluso que ellas se conozcan, se identifiquen entre sí.

NTR. ¿Cómo comenzar, como lector, a acercarse a ellas?

SQ. Mucha gente todavía no las conoce porque no están en los grandes sellos, o no tienen canales de distribución. También creo que es importante que ellas mismas al publicar a terminar el círculo del libro, que termina no sólo con la distribución sino de colocarlo en los sitios indicados, en ese proceso estamos en el Diccionario, para sembrar semillas de lo que se está haciendo en Jalisco.

NTR. ¿Cómo describir la literatura que escriben las mujeres en Jalisco? ¿Qué la caracteriza?

SQ. La expresión femenina ha encontrado en la poesía su lenguaje más contundente, después el cuento o la narrativa y luego la dramaturgia.

Me he encontrado a muchas autoras que trabajan el espacio como el sitio donde pueden encontrarse a sí mismas, no sólo la habitación, la casa o el jardín, sino la misma calle por donde ellas deambulan, transitan y cómo se autoreconocen en los espacios que habitan. Esta recurrencia de los espacios me llama mucho la atención porque me hablan de la soledad citadina presente en las poetas y en las narradoras. Otro detalle interesante: la mayoría de los libros que leí hablan, en primera persona, parten del yo.

La realidad, la vida cotidiana, se dejan los príncipes azules y se habla de la trascendencia de la vida en pareja hasta sus últimas consecuencias.

Considero que a partir de la novela de la Revolución la literatura mexicana encontró su voz propia y no la ha abandonado. Quiénes somos nosotros para decir que una escritora no es valiosa. Creo que los lectores encontrarán como yo a un tesoro con el que emocionarse.

FV/I