Anaya, al Frente en el debate

Aprovechó su tiempo con maestría, dosificó señalamientos y contestó críticas; presentó propuestas alternativas y realizó cuestionamientos serios a sus adversarios que quedaron sin respuesta. Para quienes vieron el debate quedó en claro, como lo recogen los medios de comunicación, que hubo un ganador: Ricardo Anaya.

No hay duda de que para los mexicanos que no quieren ver a AMLO en la Presidencia sólo hay una opción con posibilidades Anaya con el Frente.

En el tema de la corrupción, que ha desatado la ira ciudadana, Anaya lanzó varios obuses a la línea de flotación de AMLO, como la inclusión nada menos que en la coordinación de su equipo del empresario Alfonso Romo, a quien en su libro del desfalco del Fobaproa es señalado como uno de los grandes saqueadores del país o los diversos funcionarios de su gobierno en la Ciudad de México, como René Bejarano, que habiendo estado en la cárcel por corrupción ocupan hoy cargos importantes en su campaña.

Meade cuestionó a Anaya por la supuesta compra ilegal de una bodega, que ha sido difundida por los medios en las últimas semanas, y éste contestó con puntualidad diciendo que no existe acusación formal alguna en su contra y exhibiendo el oficio de la Comisión de Derechos Humanos que señala a la PGR como manipuladora de información en perjuicio de la imagen de un candidato y para rematar preguntó a Meade sobre la honestidad de su ex jefe, el presidente Peña Nieto, pero lo salvó la campana al no contestar por consumirse su tiempo.

Ya para entonces, AMLO había cuestionado a Meade al señalar a México como único país con Venezuela en toda América donde no se ha procedido en los casos de la escandalosa corrupción por Obedrecht.

Para resolver el tema de la corrupción, AMLO propuso solamente gobernar con el ejemplo, terminar con privilegios, aumentar los sueldos en las bases de la administración y reducirlos en la cúspide, además de vender el avión presidencial y toda la flotilla del gobierno, en franca y abierta demagogia.

Meade planteó un ministerio público autónomo, la declaración 7de7, un SAT anticorrupción, contratos transparentes y presidente sin fuero.

Anaya puso por delante tres medidas: juicio al presidente durante su mandato por casos de corrupción, eliminar los pagos en efectivo a gobiernos e inhabilitación de por vida en cualquier caso de corrupción.

Margarita defendió con entusiasmo a las mujeres y El Bronco, que logró llegar a la boleta violando las reglas electorales, se aventó lo puntada de proponer cortar las manos a los ladrones, sin importarle que la mayoría de sus paisanos, como lo muestran las encuestas, ni lo respaldan ni lo quieren de regreso.

Sin embargo, Anaya y sus seguidores no pueden echar las campanas al vuelo, pues un debate no es en forma alguna definitorio para la decisión del voto de quienes ya tienen un candidato favorito y alcanza una influencia relativa en el mercado de los indecisos, más allá del número relativo de ciudadanos que se dieron el tiempo para ver el debate y afinar sus preferencias.

Habrá que estar atentos a los ajustes en las estrategias de campaña de los presidenciables, que se darán como resultado del debate.

AMLO reflejó en su lenguaje corporal los efectos de los señalamientos y preguntas que no pudo responder y quedó claro que aún no está definida la elección.

JJ/I