Arde el Rebaño

En los primeros días como propietario del Club Guadalajara, aproximadamente en noviembre de 2002, Jorge Vergara tomó una decisión que rompió con un esquema tradicional no sólo en México sino en el mundo: quitar los premios económicos por ganar cierto tipo de partidos en Liguillas o Finales.

El argumento que manejó Vergara era que él consideraba que el futbolista profesional percibía ingresos económicos muy buenos como para todavía darles recompensas extra por una actividad que por contrato y por profesionalismo están obligados a cumplir.

La decisión en su momento generó una gran molestia en el cuerpo técnico de Daniel Guzmán y sus jugadores de aquel entonces.

Así se mantuvo Vergara durante muchos años, hasta que en 2012 llegó Johan Cruyff como asesor de Chivas, y le planteó al directivo la necesidad de regresar al viejo formato.

En 2017, tras ganar el doblete en Liga y Copa, la directiva prometió pagar 2.5 millones de pesos a cada jugador, además de los integrantes del cuerpo técnico.

Se pague o no, y sea justa o no la protesta de los jugadores que se han manifestado en redes sociales y luego entrenando bajo protesta con camisas volteadas o con mensajes de “Directiva cumplan con su parte”, el conflicto creció por su pésimo manejo desde que se hizo público el día del partido de Vuelta ante Red Bulls de Nueva York el pasado 10 de abril. Es decir, tanto el CEO de Omnilife-Chivas, José Luis Higuera y el presidente deportivo, Francisco Gabriel de Anda, tuvieron tiempo de sobra para solucionar el problema y evitar la manifestación en la práctica del martes en el Estadio Akron, cuyas imágenes le dieron la vuelta al mundo previo a un partido internacional.

Lo cierto es que al finalizar el Torneo de Clausura 2018, en el que por segunda ocasión consecutiva el equipo no clasificó, se puede presentar una limpia en el plantel en el que podría estar incluido Matías Almeyda, quien ha apoyado la manifestación de inconformidad de sus jugadores.

Sin duda, algo o muchas cosas se rompieron desde el año pasado tras aquel doblete, y posiblemente Vergara debe estar arrepentido de no haberse mantenido en la decisión tomada en 2002. Hoy no estaría pasando por una situación tan crítica que alteró la armonía existente. Pero el presente señala que él y sus colaboradores deben resolver un problema que nunca debió aparecer.

@ofares72

JJ/I