Meade: ¿el Madrazo en Jalisco?

En su libro La traición. Conversación con Manuel S. Garrido –escritor chileno–, escrito y publicado casi un año después –mayo de 2007– de perder la elección presidencial de 2006 y colocar por primera vez en su historia al PRI en la tercera posición, quien fuera el candidato de este partido, Roberto Madrazo Pintado, cuenta:

“Cuando nuestros gobernadores habían concluido su cabildeo para nominar a sus candidatos al Congreso de la Unión apareció entonces la primera señal de que podíamos perder. No era cosa menor. Era muy grave, porque la distorsión provenía de las entrañas de nuestros acuerdos internos fundamentales como partido. El riesgo se presentó al arrancar en los estados las campañas en fórmula entre el candidato presidencial Roberto Madrazo y los candidatos locales al Congreso federal. Ahí comenzamos a ver que en algunos estados el candidato presidencial era arropado sólo formalmente en ocasión de su gira (sic) de campaña, sin que hubiera una operación política real con las bases y dirigencias territoriales del partido. Aparecía así una primera señal interna de que Madrazo podía perder porque para los candidatos locales en fórmula, al parecer, no constituía una prioridad la campaña del PRI a la Presidencia de la República”.

Un mes después, en junio de 2007, Madrazo estuvo en las instalaciones del entonces periódico Ocho Columnas donde en una amplia entrevista sobre su libro y quienes lo traicionaron en Jalisco –“sé quiénes fueron… tengo los nombres”, dijo en aquella ocasión sin querer revelarlos–, advirtió recordando su amarga experiencia como candidato frente a sus propios correligionarios:

“No creer en tu candidato, ¡es un error muy grave! No hacer campaña por tu candidato, ¡es un error muy grave! Es ponerte una camisa ajena cuando todo el mundo trae la propia. ¡Yo soy chiva, chiva, chiva! Y le vaya bien o le vaya mal a las Chivas, ¡yo estoy con las Chivas!”.

Todo lo anterior viene a cuento porque –guardada toda proporción con Madrazo como candidato–, no son pocos los militantes priístas que se preguntan: ¿Y dónde está en Jalisco la campaña a favor de José Antonio Meade? ¿Dónde está la propaganda a favor de su candidato presidencial? ¿Dónde están los espectaculares, dónde están las calcomanías, dónde está la folletería? Lo más que se han visto son brigadas de una veintena de personas apostadas en las confluencias de algunas calles y avenidas portando banderolas con el emblema y nombre de Meade, pero nada más.

Como hace 12 años Roberto Madrazo, parece que José Antonio Meade no existe en Jalisco, y lo más que vemos con el candidato no priísta es aquello que contó el tabasqueño: “En algunos estados el candidato presidencial era arropado sólo formalmente en ocasión de su gira (sic) de campaña, sin que hubiera una operación política real con las bases y dirigencias territoriales del partido…”.

Días atrás trascendió que en la agenda de Meade estaba programada una visita a Jalisco mañana jueves, visita que fue cancelada y el candidato presidencial seguiría su viaje rumbo a Sinaloa. La cancelación habría sido porque no gustó la situación que enfrenta el priísmo en la entidad, donde tanto en la elección presidencial como por la gubernatura estaría situado en la tercera posición.

Quizás esta situación que enfrenta el priísmo en Jalisco fue lo que obligó la visita con carácter de urgente y no prevista con antelación del coordinador de la campaña de Meade en la primera circunscripción, Manlio Fabio Beltrones, y de los secretarios de Organización y de Elecciones del CEN priísta, Rubén Moreira y Felipe Enríquez, respectivamente, quienes de acuerdo con lo sabido su destino directo fue del aeropuerto… a Casa Jalisco.

¿El motivo? Realizar una evaluación, pero sin duda hubo más de un jalón de orejas. Al tiempo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I