Morena, caballo de Troya

Admirador de Batman y Gatúbela como personajes de ficción, pero amante de las obras de Picasso y de la música de los ya fallecidos Juan Gabriel y Alfredo Zitarrosa, el candidato de Morena a la gubernatura, Carlos Lomelí Bolaños, se dice esperanzado a que la marca Andrés Manuel López Obrador le dará el empujón no sólo para alcanzar, sino para superar al puntero en las encuestas y su ahora ex aliado, Enrique Alfaro Ramírez, del partido Movimiento Ciudadano.

“Muy seguramente nos va a dar el jalón (López Obrador) y vamos a gobernar. Morena va a gobernar Jalisco a partir del 1 de julio”, declaró en una amplia entrevista que concedió y publicó ayer El Diario NTR Guadalajara.

Lomelí Bolaños reconoció que necesita cobijarse de AMLO para poder crecer en la simpatía de los jaliscienses y está confiado en que el tiempo –45 días– le alcanzará para levantarse con la victoria. La pregunta es: ¿bastará sólo el tiempo para que el lopezobradorista dé el campanazo o se enfrentará al muro de una votación diferenciada en donde quienes voten por Andrés Manuel para la presidencia le otorgarán su voto a Alfaro para la gubernatura?

Ignoro si Carlos Lomelí o su equipo lo tienen registrado, pero existe una corriente dentro de Morena que ha tomado la decisión de votar a favor de su candidato a la presidencia pero en contra de su abanderado a la gubernatura, corriente que no solamente es integrada por aquéllos que conforman la base del partido desde hace muchos años y que fueron desplazados para dar paso a los desertores de otros partidos políticos y que son quienes se quedaron con las candidaturas.

Y este fenómeno no sólo se registra entre quienes aspiraron a ser candidatos a una presidencia municipal, sino también a diputados federales y locales, y a quienes aseguran que el propio Lomelí alentó a registrarse para alcanzar la candidatura, enterándose luego de que otro u otra aspirante había sido el elegido o elegida. Y de éstos no son pocos los nombres de conocidos.

Es cierto, también, que no pocos de los aspirantes que se acercaron a Morena y creyeron que tendrían la bendición de Carlos Lomelí pretendieron venderle espejitos, pero otros más le mostraron músculo organizando eventos con su estructura y finalmente fueron ignorados al momento de definir las candidaturas.

Sí, es cierto, Carlos Lomelí buscará cobijarse bajo la sombra de López Obrador, pero habrá morenistas de base o, incluso, neomorenistas provenientes de otros partidos que lo dejarán descobijado el día de la elección porque han tomado la decisión de votar por otros candidatos al gobierno estatal, y quizás ahí puede estar la diferencia entre ganar y perder, si de veras lograra la proeza de acercarse al puntero Alfaro.

Lomelí dice a NTR Guadalajara que el derecho de admisión no es una premisa que apliquen en Morena porque no ven mal que la gente con militancia busque nuevos proyectos de gobierno, pero confía en que la depuración de quienes se suman con otras intenciones se hará sola. “Si ellos se van a regir a los principios que nos rigen a Morena, ellos van a permanecer; si no, es como cuando vas a un maratón: el que se vaya cansando se va quedando”, dijo.

El problema para el candidato a la gubernatura es que dicha depuración se hará –o haría– pasadas ya las elecciones cuando el daño esté hecho y no haya sumado a su favor la totalidad de los votos de militantes y/o simpatizantes de Morena, o de aquellos ciudadanos que hayan decidido diferenciar su voto y el emitido para la gubernatura no fue para él.

En pocas palabras, resumiría que en Jalisco Morena es un caballo de Troya y eso se confirmará el día de la jornada electoral, porque posteriormente veremos otra lucha interna: quién se quedará con el partido, y ya hay muchos tiradores. Y si no, al tiempo.

ES TODO, nos leeremos ENTRE SEMANA.

JJ/I