Casa Blanca mantiene esperanza de encuentro

PROTESTA. Los manifestantes surcoreanos organizan una manifestación contra el ejercicio militar conjunto entre Estados Unidos y Corea del Sur. (Foto: AP)

SEÚL. Corea del Norte amenazó ayer con la cumbre entre su líder, Kim Jong-un, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prevista para el próximo mes alegando que no está interesada una operación "unilateral" destinada a presionar a Piongyang para que abandone su arsenal nuclear.

La advertencia lanzada por el primer viceministro norcoreano de Exteriores se produjo después de que el país canceló una forma abrupta una reunión de alto nivel con Corea del Sur en protesta por las maniobras militares conjuntas entre los ejércitos surcoreano y estadounidense. Desde hace años, Piongyang califica estos ejercicios de ensayos para una invasión.

En Washington, Trump dijo que no estaba enterado de la amenaza ni de la retirada del diálogo.

"No hemos visto nada, no hemos escuchado nada", expresó el mandatario al recibir al presidente de Uzbekistán en la Casa Blanca.

La vocera de la Casa Blanca Sarah Huckabee Sanders dijo que la administración Trump "todavía está esperanzada" de que se pueda llevar a cabo el encuentro. Agregó que el presidente estadounidense está "listo para hacer cosas difíciles" y que, de no haber reunión, Estados Unidos seguirá "con la campaña de máxima presión" sobre Corea del Norte.

Por su parte, Pekín instó a su aliado Piongyang a seguir adelante con sus planes para la cumbre. El vocero del Ministerio de Exteriores de China, Lu Kang, dijo que los países buscados se aseguran de que el encuentro se celebre según lo previsto y arroje "resultados substanciales".

"Sólo de esta forma podremos consolidar el alivio de la situación y mantener la paz y la región en la región", manifestó Lu durante una conferencia de prensa.

La sorpresiva decisión parece enfriar el inusual ambiente de acercamiento de la nación hermética, que el año pasado fue una provocadora serie de ensayos de armas que muchos temían que se adelantaba en la región al borde de una guerra nuclear. Los analistas dicen que es poco probable que Corea del Norte quiera terminar con todos los esfuerzos diplomáticos, sino que probablemente sea más probable que ganar peso antes de las conversaciones entre Kim y Trump previstas para el 12 de junio de Singapur.

"Ya no estamos interesados en una negociación que tenga que ver con arrinconarnos y con una demanda unilateral para que entreguemos nuestras armas nucleares”
Kim Kye Gwan, viceministro norcoreano