Contratistas ganan fortunas maniobrando

WASHINGTON. Decididos a ganar dinero e influencia a partir de la llegada de Donald Trump a la Presidencia, dos empresarios estadounidenses trataron de explotar conexiones que iban desde palacios en el golfo Pérsico hasta la Oficina Oval para conseguir más de mil millones de dólares en contratos.

Elliot Broidy, uno de los principales recaudadores de fondos de Trump, y George Nader, un libanés-estadounidense que asesora al príncipe heredero de Abu Dhabi, promovieron los intereses de Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos a los más altos niveles del gobierno estadounidenses. Su objetivo era convencer a Washington de que tomase medidas contra Catar, pequeña nación del golfo Pérsico a la que Arabia Saudita y los Emiratos acusan de apoyar el terrorismo, a pesar de que Catar es un importante aliado de Washington, asiento de una base militar estadounidense.

Al mismo tiempo, Broidy y Nader buscaban lucrativos contratos en el campo militar y de inteligencia de los Emiratos y los sauditas, transmitiendo mensajes supuestamente de los príncipes herederos de los dos países a Trump, de acuerdo con una investigación de la Associated Press. La investigación incluyó entrevistas con más de dos docenas de personas y la revisión de cientos de páginas de correos electrónicos filtrados entre Broidy y Nader, incluidos memorandos, documentos y propuestas.

La semana pasada Arabia Saudita se distanció de Nader y de Broidy, diciendo que no había firmado contrato alguno con ninguno de ellos, aunque admitió que había tenido conversaciones con Nader. Un alto funcionario saudita dijo que el príncipe heredero Mohammed bin Salman había ordenado que se suspendiesen “los contactos con esta gente”.

“No me sorprendería que le estuviesen diciendo a esta gente que tenían acceso a nosotros”, expresó el funcionario, que no estaba autorizado a dar su nombre.

La embajada de los Emiratos no respondió a pedidos de comentarios.

La tanda de correos electrónicos sacó a la luz un encuentro del que no se tenían noticias con el presidente y ofrece el panorama más detallado del trabajo de dos personas de Washington que se han visto envueltas en el revuelo relacionado con dos investigaciones que salpican a Trump: la del fiscal especial para Rusia y una de fiscales federales que investigan ciertos pagos que hizo el abogado de Trump Michael Cohen.

Chris Clark, abogado de Broidy, dijo que el informe de la AP “se basa en documentos fraudulentos, inventados, conseguidos en entidades que se sabe tratan de perjudicar al señor Broidy”.

“Iniciativas vinculadas con la educación pública llevadas a cabo por el señor Broidy no involucraban direcciones de ningún agente extranjero”, dice una declaración de Clark.

La AP suministró 53 páginas de correos electrónicos filtrados a los abogados de Broidy. Un segundo abogado, David Camel, dijo que uno de los correos era fraudulento, sin dar detalles. Ninguno de los abogados ofreció pruebas de que eran falsos.

La abogada de Nader Kathryn Ruemmler desistió de hacer comentarios.

La AP hizo una revisión exhaustiva de los correos y de los documentos, corroborando su contenido con decenas de fuentes, y llegó a la conclusión de que se corresponden bastante con los hechos reales, incluidos esfuerzos para granjearse la confianza de los príncipes y cabildear en el Congreso y la Casa Blanca contra Catar, a la que se referían como “la víbora”.

El cabildeo para sacar provecho personal no es nada nuevo en Washington y el propio Trump aludió a esa dinámica al comprometerse a “limpiar el pantano”. Los esfuerzos de Broidy por cambiar la política de Estados Unidos en el Medio Oriente y ganar una fortuna indican que uno de los principales recaudadores de dinero de Trump se las ingenió para manejarse a sus anchas en el pantano incluso con Trump en la Presidencia.

La empresa de Broidy consiguió un contrato de inteligencia con los Emiratos por valor de 200 millones de dólares, que podía llegar a los 600 millones, según los correos. Los esfuerzos por conseguir un contrato incluso más grande con los sauditas no prosperaron.

Nader despertó el interés del fiscal especial Robert Mueller, cuyos investigadores lo confrontaron en enero, horas después de que el proyecto con Broidy rindió dividendos: una transferencia de 36 millones de dólares de los Emiratos. Nader está cooperando ahora con el equipo de Mueller.

Si bien no está claro si la investigación de Mueller está enfocándose en la influencia que querían vender estos socios, Nader es testigo de un episodio de particular interés: Un encuentro en las islas Seychelles durante el periodo de transición tras la victoria electoral del Trump en el que participaron un asesor de Trump y un empresario allegado al presidente ruso Vladimir Putin.

Broidy se vio involucrado en una investigación de los manejos de Cohen, el abogado personal de Trump.

Cuando allanaron las oficinas de Cohen en Nueva York, los fiscales descubrieron que Cohen había representado a Broidy también. Y había arreglado un pago de 1.6 millones de dólares a una conejita de Palyboy que había tenido una relación con Broidy.

La AP ya había informado que Broidy y Nader habían promovido un proyecto de ley en contra de Catar en el Congreso y tratado de disimular la fuente del dinero usado en esa campaña: 2.5 millones de dólares girados a través de una firma canadiense.

Ni Broidy ni Nader se registraron como agentes de otros gobiernos, como estipula una ley cuando alguien trabaja para otro gobierno.

Broidy dice que no estaba obligado a hacerlo porque su trabajo no fue encomendado por un cliente extranjero, sino que fue una iniciativa propia. Los documentos obtenidos, no obstante, indican que el cabildeo se entremezcló con la búsqueda de contratos desde el comienzo e incluyó pedidos específicos de los príncipes herederos, cuyos países están registrados como “clientes” en documentos de la firma de Broidy, Circinus. LLC.

Clark, uno de los abogados de Broidy, afirmó que su cliente “cumplió con todas las leyes relevantes”.

Informes escritos por Broidy de sus dos encuentros con Trump revelan que le pasó mensajes de Nader de los príncipes directamente al presidente.

Hacia noviembre, el gobierno de Trump no se había volcado en contra de Catar en la medida de lo esperado. Para presionar a la Casa Blanca y generar más oposición a Catar en el Congreso, Broidy dijo que arregló una operación política para enviar un memorando estratégico a determinados dirigentes demócratas criticando al gobierno de Trump por ser “blando” con la supuesta financiación del terrorismo por parte de Catar. El memo fue filtrado a la prensa.

“Estrictamente Confidencial: Yo estuve detrás de esto. ¡Una sutileza totalmente distinta para aplicar la presión necesaria!”, le escribió Broidy a Nader en un correo fechado el 10 de noviembre.

"SÚPER", respondió Nader.

“¡Vamos a destrozar la víbora!”, acotó Broidy.

JJ/I