México y los independientes

Opción que se esfuma. En último lugar en las encuestas, Jaime Rodríguez Calderó,n El Bronco, pone en claro el desplome de la figura de aspirantes independientes. (Foto: Cuartoscuro)

Desde la semana pasada la elección para la Presidencia de la República tiene un contendiente menos, debido a la declinación de Margarita Zavala Gómez del Campo.

La renuncia se podía intuir después del primer debate, den el que, a pesar de sus intentos, la candidata independiente no había logrado meterse a la contienda como protagonista y representó la conclusión del intento de Zavala Gómez del Campo de negar la evidencia de haber perdido la batalla en el momento en que Ricardo Anaya Cortés se le impuso en el Partido Acción  Nacional  (PAN).

La segunda vida política de Zavala Gómez del Campo después de 33 años de militancia en el PAN duró menos de ocho meses. Ocho meses en los que logró los titulares de los medios de comunicación más por cuestionamientos que por haber marcado la agenda de la campaña.

Más que la única mujer aspirante a Los Pinos, los mexicanos recuerdan las 219 mil firmas que el Instituto Nacional Electoral (INE) declaró inválidas. No obstante que presentó en su discurso como una ciudadana en lucha contra los partidos, muchos vieron en ella el intento del calderonismo de perpetuarse.

De la esperanza a la decepción

La parábola de Margarita Zavala representa en cierta medida la parábola de las mismas candidaturas independientes en los últimos cuatro años en todo el país. Cuando las reformas políticas federales y estatales volvieron a reconocer esta figura, muchos creyeron que ellos podían ser el moderno David destinado a ganar la lucha contra el Goliath de los partidos.

Los hechos (y las personas) se han encargado de destruir este sueño romántico. Los electores, después de haber pasado por los Lagrimitas y los Layín, terminaron desilusionados. Con pocas significativas excepciones, los independientes han demostrado ser mucho menos espontáneos y novedosos de lo esperado. Muchos de ellos fueron ex militantes y afiliados partidistas en busqueda de suerte o de venganza, copias del mismo Goliath que decían combatir.

En este proceso electoral el sueño independiente se ha interrumpido. Los números hablan sin piedad: de los 74 ciudadanos que en octubre se apuntaron buscando la Presidencia de la República hoy queda solo uno. De los 78 que trataron de alcanzar el cargo de Senador, únicamente siete juntaron la cantidad de firmas y la dispersión necesarias para poder participar a la contienda. Entre ellos figuran “independientes consolidados” como Jaime Rodríguez  Calderón, El Bronco, Pedro Kumamoto y Clouthier, que al buscar por su segunda vez la elección por este camino pueden contar con estructuras y equipos que si bien no dependen del registro frente a un instituto electoral son de facto sus respectivos partidos políticos, que le dan los recursos (humanos, conocimiento, tecnología y dinero) necesarios para poder competir a la par de los partidos en lo material y en condiciones mejores desde el aspecto de la imagen pública.

¿Independiente o simulado?

Antes de este proceso electoral, cuando todavía no eran definidos los nombres de los candidatos a la Presidencia de la República y a los diferentes cargos de elección popular, una de las preguntas que formaban parte del debate público era si México estaba listo para tener como presidente un candidato sin partido.

El progresivo desplome de estas opciones –mismo Bronco a pesar de seguir presente en la elección figura en todas las encuestas en el último lugar por preferencias– parece dar razón a quien afirmaba que México no estaba listo para tal eventualidad.

Pero no cabe duda de que el escenario es radicalmente distinto al de hace cuatro años y que la pregunta como tal sea mal formulada. La verdadera pregunta, la más correcta para entender la evolución política reciente, debería ser la siguiente: ¿son los mexicanos suficientemente maduros y preparados para saber elegir entre un independiente de verdad y uno simulado?

Fracaso. La vida política como independiente de Margarita Zavala duró ocho meses.
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Las bajas preferencias en las encuestas electorales y el hecho que muchos de los aspirantes independientes no hayan recolectado las firmas necesarias, habla de una ciudadanía cada vez más atenta y exigente, que –aunque siga habiendo excepciones– parece haber generado los anticuerpos necesarios para evitar el error de depositar la confianza en figuras que se cubren con una manta antisistema, pero en realidad buscan negociar con los partidos mismos o hacer su propio partido sin tener que respetar las reglas que aplican para los demás.

En definitiva no es México el que no está listo para los candidatos independientes, son estos últimos, o muchos de ellos, los que no han entendido el país en el que viven, del cual buscan los votos y al que pretenden representar en las instituciones.

DATOS

*Doctor,  profesor investigador del departamento de estudios políticos del Cucsh

Integrante del Observatorio de Procesos Electorales también del Cucsh

andrea.bussoletti84@gmail.com

Su lucha

El candidato independiente a la Presidencia de la República, Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, convoca a la ciudadanía a luchar por un país gobernado por ciudadanos y no por partidos políticos

Desde su punto de vista sólo es cuestión de decidirse y luchar por ese modelo de gobierno

…Y siguen las firmas dando

Ciudad de México. El candidato al Senado por Nuevo León del partido Movimiento Ciudadano, Samuel García, acudió a la Unidad de los Contencioso del Instituto Nacional Electoral (INE), a una audiencia para ratificar pruebas de supuestos ilícitos que cometió Jaime Rodríguez Calderón al recabar firmas para obtener la candidatura presidencial.

El ex diputado local informó que el INE hace dos semanas les notificó todas las pruebas que encontró y lo citó para este miércoles para la audiencia y alegatos.

Según García, el INE ya convalidó que hay ilícitos suficientes para demostrar la iniquidad de la contienda y quitarle el registro a Rodríguez Calderón como abanderado presidencial.

“El ilícito más contundente es que los servidores públicos del gobierno de Nuevo León en días y horas hábiles le juntaron 19 mil firmas a Jaime Rodríguez. Eso es delito que va de los tres a los siete años de prisión y llevan aparejados multas y destituciones y en caso de que seas candidato la pérdida del registro”, explicó.

Añadió que, además de Rodríguez, hay unos 15 candidatos en Nuevo León que cayeron en esa práctica, y por lo cual todos deben ser dados de baja por haber violentado la ley.

Citó que otro delito es el de la coacción, ya que el INE pudo determinar que en diferentes áreas, en direcciones, se obligaron por diferentes medios a los empleados a juntar firmas so pena de despedirlos.

Informó que hay un tercer delito, que se fue a otro procedimiento que tiene que ver con la simulación de firmas falsas, donde entra Mónica Garza Saavedra, quien es empleada de gobierno y a quien apodan La Multifirmas, porque lograba sacar entres dos mil y tres mil firmas diarias en las madrugadas, lo que es imposible. Notimex

JJ/I