Hubo mal temporal, pero repartirán agua

2019-10-09 00:34:57

Lago de Chapala. No obstante este mal temporal, la abundante lluvia del ciclo previo permite que las cuencas de agua no reflejen la escasez. (Foto: Archivo)

El agua que cayó este temporal en Jalisco es de 10 a 40 por ciento menos que la media histórica de cada una de las 12 regiones del estado. El lago de Chapala solo captó un litro por cada cinco recibidos en 2018.

La cuenca del río Lerma, la que tributa al lago, también reporta  bajos niveles en sus principales vasos, con 40 por ciento menos en promedio de lo que contenían un año atrás.

No obstante este mal temporal, la abundante lluvia del ciclo previo permite que las cuencas de agua no reflejen la escasez.

Como el lago de Chapala ronda los 6 mil 30 millones de m3 y es poco probable que comience a descender de nivel, dado que el temporal es exiguo pero no ha terminado y las temperaturas no son tan elevadas, mientras se mantenga por arriba de 6 mil millones hasta el 15 de octubre, se justificará la política de distribución abundante, de acuerdo al modelo de distribución vigente en el río Lerma.

Esto significa que la totalidad de los usuarios de la cuenca tienen derecho a reclamar al tope sus concesiones de agua, pues de ese modo funciona el acuerdo de distribución. Es el nivel del mayor lago del país el que lo determina: si tiene más de 6 mil millones de m3, se aplica “política de abundancia”; si tiene entre 3 mil 200 y 6 mil millones de m3, se aplica una política de distribución media, y por debajo de 3 mil 200 mil millones de m3, la política es de escasez.

Ese tope sólo tendrá como límite la realidad misma. Los embalses artificiales de la región de 50 mil kilómetros cuadrados que atraviesa territorio de los estados de México, Querétaro, Guanajuato, Michoacán y Jalisco, sólo contienen mil 540 millones de m3 (en 2018 se habían almacenado casi 2 mil 200 millones de m3). Es decir, luce complicado que se pueda entregar toda el agua para la irrigación agrícola.

La llamada política óptima conjunta (POC) aprobada desde 2004 por el consejo de cuenca, y el posterior Convenio de Coordinación y Concertación de 2005,  que celebraron los gobiernos estatales, el gobierno de la República y los usuarios regionales, establece un modelo matemático para distribuir el agua entre los usos de la cuenca bajo el eje, como se ha dicho, de la preservación del lago de Chapala.

También permite condicionar el llenado de las presas de la región para que el flujo hacia Chapala se garantice, o si éste no se da, el agua de los embalses no se use de forma excesiva, lo que a la larga –con varios temporales acumulados- lleva a que las presas permanezcan con agua y fluya hacia el lago todo excedente al nivel máximo ordinario.

Es decir: la hidrometría de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) establece un NAMO (nivel máximo ordinario) para establecer el llenado de los cuerpos de agua a 100 por ciento. Luego hay un NAME (nivel máximo extraordinario) para la regulación de excedentes. El acuerdo señala que toda el agua contenida entre el NAME y el NAMO debe ser vertida cuenca abajo.

En la cuenca Lerma-Chapala se ubican ocho distritos de riego –los número 033, 045, 087, 022, 061, 085, 011 y 013- y los sistemas de pequeña irrigación denominados Alzate, Tepetitlán, Angulo, Duero, La Begoña, Pericos, Zula, Ramírez, Tepuxtepec, Solís, Querétaro, Adjuntas, Corrales, Yurécuaro y Chapala, distribuidos en toda la región hidrológica.

En la costa. La baja precipitación durante el temporal 2019 demuestra que el volumen de agua que se precipita no es la causa directa de los desastres.

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Jalisco y el ANG

La baja precipitación registrada en Jalisco durante el temporal 2019, que oficialmente tiene su corte el 15 de octubre próximo, demuestra que el volumen de agua que se precipita no es la causa directa de los desastres que se vivieron, tanto en el Área Metropolitana de Guadalajara como en las regiones Ciénega y costa de la entidad.

Como siempre, el tiempo en que se precipitan y las características del territorio son los factores críticos: la violencia e intensidad de los huracanes así como la típica brevedad de las tormentas de Guadalajara sobre el territorio transformado, explican bien cómo, si llovió menos volumen que en 2018, tenemos más daños a infraestructura, viviendas e incluso pérdida de vidas humanas.

En particular, en Guadalajara ha llovido 80.5 por ciento de la media histórica, pero la lluvia es irregular, y la estación de Colomos, al norte de la metrópoli, registra más de mil milímetros de lluvia. No obstante, el promedio no alcanza 800 mm, mientras el promedio es de 970 mm, según el registro diario de la Conagua.

Las presas de Jalisco están a 81 por ciento de su capacidad, y hace un año contenían 97 por ciento. Por regiones, la centro, Valles y Sierra Occidental registran más de 30 por ciento de déficit. Los Altos roza 25 por ciento menos agua, y la zona costera anda sobre 10 por ciento menos lluvia precipitada.

Los detalles

6,033 millones de m3 es el almacenamiento del lago de Chapala al día de ayer, en la cota 96.16, prácticamente 80 por ciento de su capacidad total

1,540 millones de m3 albergaban los 11 vasos artificiales más importantes de la cuenca del Lerma, esto da 65 por ciento de su capacidad, por lo que las presas Tepetitlán [la mayor], Solís, Yuriria, Ocampo y Peñuelitas no vierten agua hacia la cuenca

240 millones de m3 es la asignación anual que recibe el área metropolitana de Guadalajara para extraer desde el lago de Chapala, pero usualmente se extraen menos de 190 millones de m3

 

JJ/I

 
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