Triunfo redondo en la Nuevo Progreso 

2019-11-17 22:50:20

(TRIUNFADOR. Antonio Ferrera mostró el profesionalismo y sitio que le caracteriza. Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Pocas veces se ve en una tarde de toros, que se conjuguen todos los elementos necesarios para que el triunfo llegue, y así sucedió ayer. Toros y toreros cumplieron a cabalidad. Un encierro de la ganadería de Jaral de Peñas cumplidor en su conjunto, merecedor de tres arrastres lentos y todos, a excepción del cierra plaza, mostrando fondo de bravura y viniendo a más. 

Antonio Ferrera mostró el profesionalismo, experiencia y sitio que le caracteriza. Se hizo de su primer toro a base de meterlo en su capote con una brega pausada y con intención. Inspirado desde su saludo capotero, el español logró penetrar en los tendidos con inspiradas tandas por la diestra, cargando la suerte y sintiendo el toreo hasta llegar a los tendidos. Tandas de fuerte calado regaló a la afición, con largos de pecho que arrancaron el olé desde lo más profundo, ante un toro que metió la cabeza, fue bravo y noble, pero sobre todo, con calidad. Una estocada en sitio de tres cuartos, le valió, benévolamente las dos orejas, y al toro el arrastre lento. 

Con su segundo el maestro español estuvo también en plan grande, de figura. Ante la torrencial lluvia que azotó a la Nuevo Progreso apenas caído el tercer toro, Ferrera cuajó una faena en el mismo tenor, ante un astado de condiciones similares a las de su anterior, metiendo el morro para permitir al ibérico inspirarse en derechazos de calidad. Una oreja le mereció su labor y el arrastre lento al toro. 

Joselito Adame se repuso luego de no caer en el gusto de la afición con su primer toro, con el que se fue en blanco. Salvó su actuación con el segundo de su lote, un toro de arrastre lento que tuvo un excelso lado derecho, pitón por el que el de Aguascalientes sacó tandas de largos y sentidos muletazos, que gustaron en los tendidos. Cambiados de pecho y una faena de poder, le valió a Adame una oreja tras sepultar el acero en todo lo alto. 

Roca Rey por su parte, a punto estuvo de salir con las dos orejas, merecidas a pulso, pero no concedidas por el juez, quien cuando por fin sacaría el segundo pañuelo, el toro ya iba enganchado al destazadero. Andrés estuvo en plan grande con éste, el único toro de su lote que se prestó. Muletazos largos y templados fue lo que cosechó el limeño, con la verdad que le caracteriza en su toreo, pasándose al toro muy cerca, para cosechar así, una oreja. 

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