Celebran aniversario de la Revolución Mexicana

2019-11-18 12:11:59

(Foto: Jorge Alberto Mendoza)

Con múltiples cierres viales y por ende un severo colapso vial por las vías transversales a calzada Federalismo, esta mañana se realizó el tradicional desfile cívico-deportivo para conmemorar el 20 de Noviembre.

En presencia del gobernador del estado, Enrique Alfaro, y el secretario de Educación Jalisco, Juan Carlos Flores, un total de 2 mil 200 elementos y 22 contingentes desfilaron por calzada Federalismo desde avenida Juárez hasta Jesús García.

El evento abrió con la entrega de los premios Al Mérito Deportivo y Premio Estatal del Deporte, distinciones entregadas por el gobernador a Paola Morán y Jessica Salazar, de Atletismo y Ciclismo de Ruta, respectivamente.

 

Son las 10 horas en la avenida Federalismo, esquina con Juárez. Grupos de niños y niñas ejecutan tablas rítmicas con diferentes grados de coordinación. Policías de tránsito llevan a cabo acrobacias con sus motocicletas mientras a través de los altavoces suena una edulcorada versión instrumental de Eufemia.

Para conmemorar el 109 aniversario de la Revolución Mexicana se han dado cita lugares comunes provenientes del más remoto pasado y del más inmediato presente. Charros de todos los tamaños se lucen con floreos de cuerda. Hay luchadores, bomberos, gimnastas, deportistas con uniforme del Code. Un dron sobrevuela la calle y le da a la manifestación un aire ominosamente orwelliano. Es como si el subconsciente de la ciudad se hubiera derramado y fluyera por avenida Federalismo.

Enrique Alfaro lo observa todo de pie, no sin estoicismo. Los demás funcionarios se apoyan contra el borde del escenario, pero al menos durante la primera media hora del desfile el gobernador mantiene los pulgares enganchados en los bolsillos del pantalón, robando instantes para tomar sorbos del vaso naranja de café del Seven Eleven que tiene consigo desde que llegó a la manifestación.

El gobernador hace comentarios a los militares que lo flanquean, y lo aplaude todo con un aire de distante aprobación. Hay quien recibe algo más: un saludo militar en el caso de los bomberos veteranos, una “V” de la victoria, un agitar de mano. Pero nadie se queda sin aplauso.

A las 11, después de haber entregado premios a deportistas destacados del estado, el gobernador le hace a alguien un gesto, moviendo el índice como rebobinando un carrete de hilo. El significado es “vámonos”. Alfaro baja del palco. En la calle, una mujer lo llama a través de la barrera metálica que mantiene alejado al público. “No quiero intervenir en eso, eso le corresponde a Ismael”, dice el gobernador, y pide a sus ayudantes que pongan a la mujer en contacto con Ismael del Toro, el presidente municipal de Guadalajara.

Alfaro se acerca a su camioneta y finalmente se quita el saco, un gesto que ha pospuesto a base de fuerza de voluntad. Un niño lo aborda con una carta. “¿Me la das? ¿Es para mí?”, pregunta Alfaro, y se pone el sobre rojo en el bolsillo de la camisa. El gobernador abre la puerta del lado del pasajero. Como por arte de magia, su vaso naranja de café ya está esperándolo en el portavasos del automóvil. La puerta se cierra, el auto se aleja. Los demás participantes en el desfile no tendrán aplauso del gobernador.

EH 

 
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