Responsabilidad individual

2020-06-15 06:00:00

Un elemento muy importante en el desarrollo de las democracias lo constituye el principio de representación. Esta circunstancia implica que los ciudadanos deciden de manera individual en un proceso colectivamente concertado, las elecciones, por quién emitir su voto, y esa decisión es individualmente responsable. El resultado de la elección constituye la conjunción de una serie de voluntades que, de acuerdo con la estructura constitucional del Estado, es el momento de intervención en el modelamiento democrático de la sociedad. El momento posterior es el de la representación, que es el gobierno. De esta forma se evidencia que los valores que la ciudadanía y las instituciones comparten son la participación y la responsabilidad. Sin embargo, ahora surge una variante confusa, la responsabilidad individual como método de enfrentar la pandemia del Covid-19. 

La forma en que el Estado se desprende del principio de representación, elemento básico para su establecimiento en la administración pública, es una medida poco menos que desconcertante, porque, ejerciendo la representación y los beneficios del poder de mando correspondiente, en las estrategias de confrontación de la pandemia distribuye la responsabilidad, que es del Estado, en un incierto principio de responsabilidad individual y, de ahí, lo que pase posteriormente con el desarrollo y ampliación del Covid-19 será responsabilidad ciudadana. 

Esta tendencia hacia la eliminación de responsabilidad del Estado respecto del coronavirus ya había sido detectada en el diario francés Libération, que el 12 de junio pasado señalaba que “los muertos que cuentan son los que el gobierno cuenta y no los que no cuenta. El espinoso problema de subestimar las muertes del Covid-19 y la falta de pruebas surge, con diversos grados de virulencia, en todos los países. En México, el gobierno se esfuerza tanto para que este tema desaparezca del discurso público, que cae en un punto muerto retórico”. De forma que ahora se pasa a una fórmula agustiniana de responsabilizar a la ciudadanía de una decisión de gobierno que es la reactivación de la economía. 

Por su parte, la agencia de noticias France 24 (5/06/2020) señalaba la sorpresiva respuesta de México que, estando en la dimensión de mayor infección, expansión de enfermos y crecimiento desproporcionado de muertes, definiera nuevas posiciones administrativas como: “No mentir, no robar y no traicionar ayuda mucho para no tener coronavirus”. Así lo reportó France 24, que también relató que “el mandatario culpó a la prensa por generar ‘alarma sobredimensionada’ y criticar el manejo gubernamental a la crisis del Covid-19”. 

Brent McDonald, del periódico The New York Times (5/06/2020), relata que “(en) un análisis de The New York Times (se) descubrió más tarde que el gobierno mexicano no estaba reportando el número real de víctimas mortales del virus”.  

En el periódico Le Monde (15/06/2020) se reporta que “la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció que México se había convertido en el séptimo país del mundo en número de nuevos contagios, ocupando el tercer rango de muertes recientes relacionadas con el virus, después de los Estados Unidos y el Brasil. Lo que obliga al viceministro de Salud, Hugo López-Gatell, a revisar sus pronósticos. A principios de mayo, el epidemiólogo y portavoz de la estrategia Covid-19 de AMLO estimó la cifra final de la epidemia entre 6 mil y 8 mil muertos. Un mes después, López-Gatell ahora anticipa 30 mil muertes, mientras que el Instituto de Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington predice entre 43 mil y 51 mil muertes para fin de este verano”. 

Internacionalmente, como vemos, se comparte el sentimiento de confusión de las medidas establecidas para que, en el periodo más complejo de expansión de la pandemia, se cambien las estrategias y se lance una reactivación económica con un poderoso pronóstico de crecimiento de enfermos y muertes y, más aún, de la renuncia del Estado para asumir esa responsabilidad y que nos convirtamos, los ciudadanos, en el segmento que haga crecer o no el número de casos por lo que resta del año, porque ahora somos individualmente responsables. 

armando.zacarias@csh.udg.mx

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