┐Las vacunas, un bienáp˙blico?

2021-01-26 06:00:00

Con cuentagotas, pero están llegando las vacunas a nuestro país, y queda un largo camino por recorrer a nivel humanitario para cumplir la promesa de una vacuna para las personas, universal y de libre disponibilidad. 

El problema es que el mundo se encuentra al borde de un fracaso moral de grandes proporciones, y será pagado con vidas en los países más pobres del mundo. Así lo ha declarado el director general de la Organización Mundial de la Salud, Tedros Adhanom Ghebreyesus, por el acaparamiento de las vacunas contra el Covid-19 por los países más ricos del planeta. 

Porque mientras algunos gobiernos ricos hablan de acceso equitativo, en los hechos están acaparando las vacunas y dejando al resto del mundo, a los países pobres, desprovistos de ellas. El resultado es preocupante, ya que entran en juego también los intereses de las grandes farmacéuticas que están triunfando sobre el principio de justicia sanitaria. 

Las vacunas son bienes públicos de salud globales y han traído esperanza, pero también han puesto de manifiesto el modelo de negocios de la industria farmacéutica y siembran dudas sobre la posibilidad de lograr una vacuna para toda la gente. 

La crisis del Covid-19 es una ocasión para saber si prevalecerá un modelo de innovación y producción orientado a la salud pública. Pfizer tiene el modelo de maximizar el valor para los accionistas, y AstraZeneca se comprometió a no lucrar con su vacuna durante la pandemia, pero hay dudas de si realmente están dispuestas las farmacéuticas a anteponer la salud pública y si están vendiendo su vacuna al costo. 

Otro problema son las barreras impuestas a la producción de todo tipo de sustancias necesarias para combatir la pandemia. Estas barreras son los derechos de propiedad intelectual, o sea, las patentes. 

El 2 de octubre de 2020 la India y Sudáfrica propusieron al Consejo General de la Organización Mundial del Comercio (OMC) una suspensión temporal de los derechos de propiedad intelectual concernientes a la producción de productos médicos para el tratamiento del Covid-19. La suspensión duraría hasta que la mayor parte de la humanidad estuviera inmunizada. 

Numerosos países se sumaron a la propuesta de la India y Sudáfrica y más de 300 organizaciones sociales internacionales; y centenares de figuras reconocidas. Con esa fuerza se llegó a la reunión del Consejo General de la Organización Mundial del Comercio el 10 de diciembre de 2020, pero no fue posible por la oposición de los Estados Unidos, Canadá, Suiza, Reino Unido y Brasil. El egoísmo y la protección a las grandes farmacéuticas de los países ricos prevalece. 

La única potencia a favor fue China. México declaró que era una propuesta muy importante que requería mayor información y reflexión; total, el asunto de las patentes se volverá a discutir el próximo 10 y 11 de marzo de 2021 por los países integrantes de la Organización Mundial del Comercio. 

Sin duda las grandes corporaciones farmacéuticas tienen derecho a tener ganancias, pero las farmacéuticas no han destacado en la investigación para enfrentar enfermedades recurrentes en los países y poblaciones pobres. Cuando esto ha ocurrido ha sido pagada con recursos públicos y filantrópicos. 

El desarrollo de las vacunas contra el Covid-19, en menos de un año, fue posible por la avalancha de dinero que se les dio a las farmacéuticas para que se pusieran a hacer su tarea sin preocuparse por la rentabilidad que estaba garantizada. Las farmacéuticas no arriesgaron sus propios fondos. 

Faltó liderazgo internacional de la OMS para crear una bolsa internacional que apoyara a las farmacéuticas sin favoritismos nacionales o políticos, de manera transparente y negociando una ganancia razonable, para que las vacunas fueran bienes públicos de la humanidad. No fue así, no se podrá decir que la humanidad actuó de forma unida y solidaria. 

oceanoazul@live.com.mx

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