Mujeres se hacen notar en San Sebastián

2021-09-20 06:00:00

(EXITOSA. La mexicana de origen salvadoreño Tatiana Huezo se lanza a la ficción con Noche de fuego, una estremecedora historia de una de tantas violencias que se viven en México. Foto: Cortesía EFE)

En el inicio del Festival de San Sebastián, en España, las mujeres han arrasado en el evento, tanto como creadoras, directoras, productoras y actrices, han destacado con trabajos de índole social. Sus proyectos presentan temas vigentes relacionados a la violencia, maternidad, feminismo, entre otros. 

Tal es el caso de la mexicana de origen salvadoreño Tatiana Huezo –especializada en documentales–, que se ha lanzado a la ficción con Noche de fuego, una estremecedora historia de una de tantas violencias que se viven en México y que ha sido muy bien recibida en el festival. 

“El cine nos ayuda a acercarnos a otras realidades, a ponernos en la piel de otros y, ojalá, a empatizar”. Así presentaba Huezo su película, que logró una mención especial en la sección Una cierta mirada de Cannes. Tras la proyección, una larga ovación y una audiencia impresionada por la cinta. 

Noche de fuego cuenta la historia de Ana y sus dos mejores amigas, Paula y María, que viven en una aldea de las montañas de Guerrero, muy cerca de Acapulco, pero también de Ayotzinapa, lugar de la desaparición forzada de 43 estudiantes en 2014. 

“Es un territorio muy golpeado por la desigualdad y la pobreza, por al narcotráfico, el cultivo de amapola, las minerías...”, un ejemplo de los muchos conflictos que hay en muchas partes de México, explicó la directora tras la proyección de un filme que compite en la sección Horizontes Latinos de San Sebastián. 

Una película que adapta la novela Prayers for the stolen, de Jennifer Clement, pero llevada al personal terreno de Huezo, conocida por documentales como El lugar más pequeño (2011) y Tempestad (2016). 

“Ha sido un reto increíble y muy emocionante”, reconocía en un coloquio la directora, a quien cautivó el libro de Clement, pero que quiso separarse de él a la hora de llevarlo al cine. 

MOVIMIENTOS QUE INSPIRAN 

Otro de los casos es el de la actriz rumana Alina Grigore debuta en el largometraje con Blue Moon, una película que sigue la evolución psicológica de una joven que sueña con escapar de un entorno violento y machista. 

Grigore compite con este filme por la Concha de Oro del festival. En la presentación de ayer la acompañaron, entre otros, los actores Ioana Chitu, Mircea Postelnicu y Vlad Ivanov, este último miembro del jurado oficial en la edición de este certamen en 2014. 

Irina (Chitu) es la protagonista de la película, una chica de 22 años, la más pequeña de una familia disfuncional en la que, en ausencia del padre y con una madre enferma, tíos y primos ejercen una tutela de la que se sirven para oponerse al mayor deseo de la joven: ir a estudiar a Bucarest. 

La agresividad y el caos convergen en las relaciones de la familia, para la que Grigore, autora también del guion, se ha inspirado en la realidad del pueblo donde creció, donde habló con varias jóvenes. Lo que le contó una de ellas le atrajo y, aunque no era suficiente para montar la historia, sí lo utilizó como “línea emocional”. 

La actriz y realizadora, nacida en 1984, comentó que de las chicas que abandonaron su comunidad en su época ella fue la única que lo hizo para cursar estudios superiores. “La situación sigue igual, las chicas se ven forzadas a salir fuera y hay una manipulación por la que se ven obligadas a casarse, salir al extranjero para trabajar y tener hijos", lamenta. 

Especifica que también han sido determinantes en su formación cinematográfica movimientos como el de la Nouvelle Vague y directores como el alemán Werner Herzog, cuya manera de trabajar le ha “obsesionado”. 

“Y me gusta lo que está sucediendo en este momento, con cineastas que están combinando con valentía historias muy realistas con una expresión estética muy diferente”, destacó la actriz, guionista y directora. 

LA MATERNIDAD 

Terror, belleza y misterio se entrelazan en la adaptación que propone la peruana Claudia Llosa de la novela de Samanta Schweblin Distancia de rescate, un filme que aborda desde una perspectiva poética los miedos de la maternidad y con el que compite en San Sebastián. 

La historia se ubica en la Argentina rural –aunque se filmó en la Patagonia chilena– donde una mujer, Amanda (la española María Valverde), llega a pasar unas vacaciones con su hija y conoce a la misteriosa y atractiva Carola, interpretada por la argentina Dolores Fonzi. 

La “distancia de rescate” a la que alude el título es algo que obsesiona a Amanda, el espacio de separación que debe mantener con su hija para darle la libertad que necesita para conocerse y explorar, pero al mismo tiempo poder protegerla si un peligro repentino e inesperado le sorprendiera. 

“Cómo crear ese difícil balance entre cuidado y libertad, sin caer en la sobreprotección es un cuestionamiento constante en la película”, señaló la directora, que con La teta asustada (2009) ganó el Oso de Oro en Berlín y estuvo nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. 

El otro gran tema, junto a la maternidad y a la complejidad del universo femenino, es la denuncia medioambiental. “La distancia de rescate no se aplica solo a las relaciones entre personas, también con el planeta, surge la pregunta de si ya hemos roto esa distancia, cuando empezó todo y si estamos ya a las puertas de la tragedia”, afirma la cineasta. 

FRASES

“El cine nos ayuda a acercarnos a otras realidades, a ponernos en la piel de otros y, ojalá, a empatizar”: Tatiana Huezo, Directora de cine mexicana 

“Me gusta lo que está sucediendo en este momento, con cineastas que están combinando con valentía historias muy realistas con una expresión estética muy diferente”: Alina Grigore, Actriz rumana 

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