105 aņos de Ginzburg

2021-10-03 06:00:00

Decidí convertirme en físico, sobre todo porque no tenía ningún talento, pero en física al menos estaba interesado. Entonces decidí ingresar al departamento físico de la Universidad Estatal de Moscú

Vitaly L. Ginzburg en Les Prix Nobel. The Nobel Prizes 2003, Tore Frängsmyr (editor), Nobel Foundation, Stockholm (2004), p.71

 

Durante mis estudios de posgrado en Santa María Tonantzintla, Puebla, en el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) ya en el siglo pasado fue donde por primera vez conocí acerca del trabajo de Vitaly Lazarevich Ginzburg, uno de los físicos más destacados de la URSS o para decirlo en términos más populares un físico “universal o todoterreno”, pues tanto aportó en cuestiones de astrofísica con trabajos sobre la naturaleza de los rayos cósmicos, área en la que por cierto el mexicano Manuel Sandoval Vallarta fue uno de los precursores, como en el desarrollo de las bombas nuclear y termonuclear soviéticas y también aportó una teoría fenomenológica para explicar el fenómeno de la superconductividad, acerca de las condiciones cuando en un circuito eléctrico se induce una corriente eléctrica y el conductor no presenta resistencia, ello en colaboración con Lev Davídovich Landau, de quien ya hemos escrito en esta columna (ver El Diario NTR, El Pegaso de Sigüenza, 13 de mayo de 2018, p, 8C) y también una teoría acerca de la propagación de ondas electromagnéticas en plasmas, esta última de especial interés para quienes se adentren en el campo de la materia interestelar, la disciplina de la astrofísica que estudia aquello que se encuentra entre las estrellas. 

Hijo de padre ingeniero y madre médica, nació el 4 de octubre de 1916 en el Moscú de la entonces Rusia zarista, como él mismo lo menciona en una extensa nota autobiográfica publicada en ocasión de que le fue conferido el Premio Nobel de Física en 2003, compartido a partes iguales con Alexei Abrikosov y Anthony J. Leggett –este último estuvo en la Universidad de Guadalajara en ocasión del Año Internacional de la Física y el 25 aniversario de la licenciatura respectiva en 2005– por “por contribuciones pioneras a la teoría de superconductores y superfluidos”, aunque si bien menciona sobre la solicitud expresada por la Fundación Nobel para elaborar la nota autobiográfica de que “puede traerle reproches por “exhibicionismo” e “inmodestia” dice acerca de hacerlo: “Una razón más para justificar esta decisión es que ya tengo 87 años y casi nunca tendré otra ocasión para escribir sobre mí y mis puntos de vista”, y en tanto vivió la evolución de la Física en la URSS, además de ser uno de los científicos que incidieron para que terminara la influencia del agrónomo Trofim Lysenko y finalmente pudiera cultivarse la genética moderna en la URSS. Quien fuera electo miembro foráneo de la Royal Society de Londres en 1987 falleció de problemas cardiacos el 8 de noviembre de 2009 a los 93 años. 

Twitter: @durrutydealba

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