Visibilizaci´┐Żn, movilizaci´┐Żn y boicot

2022-11-28 06:00:00

La conquista del espacio público constituye un elemento muy importante que implica de manera fundamental a una ciudadanía que, a través de diferentes estrategias, proyecta la expresión de sus intereses. El marco de referencia es, como se señaló, el espacio público que los gobiernos de corte democrático no solamente deben asegurar, sino ser protectores constitucionales de ese ámbito de coexistencia social en el que, independientemente de los perfiles de los partidos políticos y de las esferas de gobierno, la ciudadanía tiene un inalienable derecho de expresión.

En las últimas semanas hemos sido testigos de una serie de expresiones sociales, entre ellas algunas políticas y otras ciudadanas que se han intentado evaluar desde la misma perspectiva y, sin embargo, tienen grandes diferencias.

En otro momento hablé de la visibilización, fenómeno que implica a la sociedad civil expresando un punto de vista que quiere poner en el espacio de discusión social. No se trata de partidos, sino de la ciudadanía. No se trata de ejecuciones de gobierno, sino de ciudadanía.

De esta forma, en la sesión del denominado 13N, se generó un importante reclamo social ciudadano buscando mantener la integridad de una de las instituciones que ha representado el ejercicio de certidumbre y seguridad para el desarrollo de uno de los derechos sustanciales del ciudadano en la democracia, el voto. De esta forma, la expresión ciudadana tuvo que ver con una defensa de las condiciones que tiene el Instituto Nacional Electoral, respecto de los intentos de captación, por parte del gobierno federal, de los procesos electorales.

La respuesta del gobierno federal respecto de la marcha la constituyó la organización de un poderoso y complejo ejercicio de movilización de masas organizado por el Estado. No se trata pues de un elemento de visibilización, sino de ejecución de una acción de Estado. En ésta, la intención fue la de mostrar algo importante, la capacidad de organización que tiene el gobierno-partido y que, fortalece el campo de la proyección electoral de 2024.

Se trató, en resumen, de un impresionante evento proselitista organizado desde la dirección misma de las estructuras de la administración federal. En consecuencia, no se trata de dos marchas de la misma naturaleza. Un evento de la sociedad civil, por una parte, y la organización de una movilización por parte del Estado en la que se hizo participar a mucha clientela corporativa, estructuras del gobierno y, desde luego, ciudadanos interesados en su expresión por el tema.

Además de estos eventos, se dio otro que se denominó “manifestación”. En el escenario local, una manifestación organizada por el gobierno del Estado para mostrar intolerancia frente a una organización cultural de alto prestigio internacional y que se trató, afortunadamente sin éxito, de interrumpir o por lo menos de boicotear.

No se trata de un ejercicio de expresión o de comunicación, sino precisamente lo contrario. No había una consigna social o política clara en la intervención de los grupos convocados para participar en esa acción que intentaba silenciar un evento de trascendencia internacional. Se trató de un evento que se articuló desde las instancias de gobierno y fueron con un claro propósito de violentar el desarrollo de la Feria Internacional del Libro. Parecería un intento de recreación de la noche del 9 al 10 de noviembre de 1938 en Alemania y Austria.

No debe sustituirse el debate por expresiones de fuerza, la visibilización seguirá siendo un recurso de la sociedad civil, y la exposición de ideas constituye uno de los puntos importantes en la confrontación dentro de la democracia, de las diferentes posturas que se tienen, en el inalterable derecho de expresarse en los foros creados para esa dimensión de participación. La fuerza de la administración y la intolerancia en el caso local, no son buenas fórmulas para fortalecer las instituciones democráticas que representan.

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