Inflaci´┐Żn no baja

2023-02-14 06:00:00

La inflación en México no baja ni parece tener intenciones de hacerlo. Mientras que en Estados Unidos desde junio se confirmó haber alcanzado el nivel máximo de inflación, en México, en lugar de bajar, sigue subiendo.

Si bien parecía que en octubre ya habíamos alanzado aquí también el nivel máximo, resulta que después de un par de meses a la baja, ahora ha vuelto a subir: 7.80 en noviembre, 7.82 en diciembre y 7.91 en enero.

De ahí que el Banco de México haya tenido que meter el acelerador en el aumento de las tasas de interés, fuera del paso que había puesto la Fed en los Estados Unidos. Y es perfectamente lógico. Mientras que allá la inflación sí viene bajando, acá se mantiene terca cerca de 8 por ciento.

La tasa de interés de referencia llegó por primera vez en la historia a 11 por ciento. Esto no significará otra cosa más que mayores presiones que repercutirán en el nivel de actividad económica nacional y en unas apretadas finanzas públicas.

Es por eso que 2023 se avizora como un año complicado en términos de las tres variables clave de una crecimiento: crecimiento (tenga la certeza de que habrá poco o que será cercano a cero), inflación (los incrementos en precios no bajan ni se espera que pierdan fuerza durante la primera mitad del año) y deuda (la única alternativa que le queda al gobierno para cuadrar sus cuentas).

Un gobierno limitado financieramente y con márgenes más estrechos, así será como cierre 2023 y abra 2024 la administración del presidente López Obrador, año que tiene la particularidad de ser de elecciones presidenciales y del cambio de gobierno. Imagine cómo irá creciendo la presión dentro de este gobierno para encarar el cierre. Enrique Peña prefirió dejar subir las gasolinas en enero de 2017 antes que entrar a 2018 con unas finanzas públicas muy comprometidas.

En resumen, podemos ir marcado los siguientes efectos de esta inflación que no cede ni se ve para cuándo pueda comenzar a descender.

Desaceleración económica: una inflación alta y prolongada puede disuadir a las empresas y a los consumidores de realizar inversiones y gastos, lo que puede desacelerar el crecimiento económico. Además, los bancos centrales pueden ser forzados a subir las tasas de interés para controlar la inflación, lo que también puede disminuir la actividad económica.

Erosión del poder adquisitivo: esta ya se la sabe, la inflación alta hace que los precios de los bienes y servicios aumenten, lo que reduce el poder adquisitivo de la población. Esto puede provocar una disminución en la demanda de bienes y servicios y, por lo tanto, puede afectar negativamente a la economía en general.

Incertidumbre económica: aunque es el mismo gobierno el que provoca la incertidumbre y desconfianza a la inversión privada, súmele que la inflación alta puede generar incertidumbre entre los consumidores y las empresas, lo que puede disuadir a las inversiones y disminuir la confianza en la economía. Esto puede afectar negativamente al crecimiento económico y a la estabilidad financiera.

Twitter: @Israel_Macias

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