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Héroes de la ciencia

 

La primera fotografía de un agujero negro, cuya existencia estaba predicha en la teoría de la relatividad general de Albert Einstein, marca un hito histórico en nuestro entendimiento del universo.

Ante cualquier hallazgo científico importante, los medios emplean ciertas estrategias para contar la historia de algo que la mayoría de las audiencias desconoce o no comprende. Una de las principales es humanizar la noticia: ¿quién es el héroe detrás de esta contribución y cuál es su historia?

En el caso del agujero negro, el reconocimiento fue para Katie Bouman, la científica computacional que colaboró en la verificación de imágenes y la definición de los parámetros que permitieron tomar la fotografía. Bouman, investigadora estadounidense de 29 años, fue una de los más de 300 colaboradores en este proyecto que involucró equipos de distintas partes del mundo, incluido México.

No fueron sólo los medios los que comenzaron a destacar su papel como la joven mujer que lideró este proyecto, sino que fue la cuenta de Twitter del MIT la que publicó una fotografía de la investigadora cubriéndose la boca en una expresión de sorpresa justo en el momento en el que se produjo la imagen del agujero.

Aunque una avalancha de noticias y comentarios en redes comenzaron a alabar su trabajo, ella publicó desde su Facebook que atribuirle el liderazgo fue un error, pues ella sólo era una integrante de un gran equipo. Lamentablemente, no se trató sólo de una inocua precisión, sino que a la par, hordas de misóginos comenzaron a cuestionar que se le atribuyera el hallazgo a una sola mujer, algo que pocas veces sucede cuando se simplifican estas noticias y se magnifica el papel de científicos varones.

Algunos culparon de esta hostilidad a la forma en la que los medios encuadraron la noticia. Desde hace décadas, investigadores y tecnólogos han criticado la cobertura periodística que tiende a buscar a un solo héroe de un descubrimiento o desarrollo, a menudo alguien de carácter y apariencia extraños, creando una imagen estereotipada de los científicos.

Aunque hay algunos que viven para cumplir el estándar, la mayoría de ellos tiene vidas normales. Las personas que trabajan día a día en estos ámbitos merecen una mucho mejor representación mediática en todos los sentidos; de eso no queda duda.

Una publicación que narre con más justicia la historia detrás de la fotografía del agujero negro, que incluya las versiones de varios de los involucrados en todo el mundo, necesita tiempo, dinero y periodistas especializados. ¿Cuántos medios informativos hoy en día están en la posición de hacerla?

brenda.ramosv@gmail.com

da/i