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Tragedia y crisol del sacerdocio en México

El Caín de la posmodernidad ejerce la mayor violencia contra el Abel actual
Monseñor Castro

 

¿Es verdad que hay neopersecución? La iglesia en México, ¿está en peligro? ¿Es exagerado decir que el sacerdocio vive tragedia que se vuelve crisol purificador? ¿Es peligroso ejercer el ministerio sacerdotal en México?

Hace dos décadas algunos periodistas siguieron las agresiones y asesinatos perpetrados contra ministros de culto católico en México. En el sexenio pasado asesinaron a 26 sacerdotes. Crímenes que destacan, la mayoría de las veces, por el sadismo y cruel violencia al grado de la demencia. Como en muchos casos, desafortunadamente, los ciudadanos agredidos que ejercen un ministerio comenzaron a llamar la atención conforme se multiplicaban los crímenes, mientras la violencia tomaba carta común en la sociedad.

La Iglesia católica ha vivido momentos de oscuridad que la pusieron al borde de la extinción y México no es excepción. Desde la persecución sistemática y oficial, la ideología laicista juró poner fin al fanatismo religioso hasta el punto de crear una nueva forma de ver las cosas en una cosmogonía laica de odio a lo clerical. Sin embargo, la superación de esos tiempos cede a otras formas agresivas, más inhumanas, crueles, graves y desastrosas para el tejido social, corroyéndolo hasta su desintegración.

El documento Tragedia y crisol del sacerdocio en México, convertido en documental, es fruto del seguimiento de esos periodistas del Centro Católico Multimedial (CCM) dirigido por el padre Omar Sotelo Aguilar de la Sociedad de San Pablo. Para muchos, libro útil, necesario para no perder la memoria y no hacer de la violencia algo normal, advertir la dolorosa pasión de México, otrora patria de valores y sólidos cimientos religiosos, que parece comprometer su futuro inmediato. Para otros, exagerado que pretende justificar algo que en realidad no existe al calificar a este fenómeno como neopersecución y abundar a través de argumentos hiperbólicos, mientras sería mejor canalizar esfuerzos hacia otros lamentables flagelos que perturban a la iglesia.

No obstante, abundar en sus páginas no deja indiferente al lector sobre este delirio que ataca a la iglesia por ser de las instituciones con alta credibilidad y confianza en el pueblo. El documento no justifica una persecución por odio a la fe ni quiere imponer la idea de nuevos mártires, pero trata de demostrar cómo “las diversas caras de la violencia” mutan continuamente para, desde los prejuicios, la calumnia, el odio, la mentira, el dolor y la muerte, tratar de intimidar a los agentes de evangelización, obispos, sacerdotes, laicos y religiosos, de renunciar a un cometido superior inspirado en la palabra que da vida en abundancia.

El enemigo silencioso es aquél que trata de poner de rodillas a una parte de esa iglesia para, de forma implacable, someterla por las omisiones, silencios y descréditos, e impere el mal en sus variadas formas. He aquí lo que podría ser una nueva manera de agresión.

La investigación reúne los casos lamentables de seres humanos que murieron bajo circunstancias trágicas. Católicos todos, cada uno en vocación específica. La mayoría en ejercicio de un ministerio dedicado a los demás dando la vida a ejemplo del Señor; otros, al haber sido blanco fácil del crimen debido a la condición de soledad propio del ministerio sacerdotal. Cada caso único y particular con una conexión en común: fueron hijos de la iglesia.

Llamarlo tragedia tiene razones evidentes. Cada muerte lo es. Ningún ser humano merece morir a manos de otro sojuzgado y sometido bajo inauditas y demenciales circunstancias. Es tragedia porque arrebatar la vida del otro es, sencillamente, la demostración de un poder ilegítimo y reprobable, el ser humano convertido en el lobo del hombre.

*Director del documental ‘Tragedia y crisol del sacerdocio en México’

**Coordinador de la Unidad de Investigación del CCM

omarosos@hotmail.com

JJ/I