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Diputados, sin ton ni son

La actual legislatura se inventó la nueva categoría de “diputados sin partido” simplemente para mantener el control dentro de los partidos políticos y no les funcionó. 

Al inicio de la misma, todavía no había ninguno que estuviera en ese supuesto porque precisamente empieza cuando algún legislador abandona al partido político que lo llevó al cargo y se declaraba independiente, casi siempre ocurría después de las elecciones. 

Todo indica que el grupo mayoritario, léase Movimiento Ciudadano, buscaba que este tipo de legislador no mantuviera sus prerrogativas al abandonar al grupo parlamentario y decidió modificar la ley orgánica para restringirle algunos de sus derechos. 

Todos los legisladores avalaron estos cambios a la ley orgánica, donde establecieron que en esta nueva categoría de diputados no podían presidir ninguna comisión o ser secretario de la misma, es decir, no tendría influencia y sólo podría formar parte de otras. 

Lo más sorprendente es que nadie protestó, todos aceptaron porque en ese momento no les afectaba y ahora que ya estamos en los tiempos donde cambian de bando político comenzaron los reclamos. 

Los que dejaron su anterior partido político y regresaron de su licencia queriendo conservar la presidencia de comisión que tenían se dieron cuenta que su ley interna los restringía y los ponía como legisladores de segunda, según sus propias palabras. 

Obviamente, protestaron por esta inequidad y levantaron la voz exigiendo que les regresan sus presidencias de comisión, pero sólo uno fue escuchado: el ex perredista Enrique Velázquez, porque logró convencer a los de la Junta de Coordinación Política que era discriminatorio en la igualdad de derechos entre diputados que establece la Constitución local. 

Velázquez logró que principalmente Movimiento Ciudadano, que tiene la mayoría, le regresara la presidencia de la Comisión de Seguridad y Justicia, pese a ir en contra de su ley orgánica y sin modificarla. 

Esta categoría de diputados sin partido era también para distinguirlos de los independientes, de los que sí llegaron a ocupar la curul por el voto ciudadano, pero en el fondo como lo dice textualmente su norma interna la intención era evitar dejar al partido político y a su grupo parlamentario para declararse independiente, porque en lo personal recuperaban su libertad de decisión; no obstante, el grupo parlamentario perdía votos Y eso es perjudicial para el control que buscan. 

Ahora están en la disyuntiva de irse dejando esta incongruencia legal a la próxima para que la resuelva o si se meten de lleno a estudiar lo que hicieron y tratan de corregir la plana… una vez más. 

La ex priista Mariana Fernández Ramírez presentó una reforma legal precisamente buscando darles esta igualdad de derechos o mejor dicho quitando la parte discriminatoria, que le aplicaron y no pudo evitarlo. 

Ella no logró el consenso para mantener la presidencia de la Comisión de Participación Ciudadana porque es una de las importantes, sobre todo ahora que se hará la consulta ciudadana para decidir si los jaliscienses quieren que su gobierno reestructure el convenio de pacto fiscal que se firmó con la Federación y no pueden dejarla en manos de la oposición como estaba al inicio. Seguramente el partido en el poder lo considera un error cuando debería ser una parte de la ecuación para mostrar congruencia y equilibrio. 

Con lo ocurrido se demuestra que los grupos parlamentarios sólo legislan para sus propios intereses y que van cambiando las reglas de acuerdo con sus ellos. 

Hay que estar atentos por si ocurre un lavado de manos, como parece ser tradición en la política, o si asumen sus yerros y corrigen la plana. Sólo faltan tres meses para que se acabe el show legislativo. 

jessipilar@gmail.com

jl/I