El crecimiento acelerado de la industria de berries en Jalisco, uno de los sectores agrícolas más rentables del país, enfrenta cuestionamientos por su impacto ambiental y las pérdidas de producto que ocurren antes de llegar al consumidor.
Así lo señala el análisis ‘Afectaciones ambientales de berries en Jalisco: Preservación isocórica aplicada a zarzamoras’, autoría de Abril Angulo Sherman, Blanca Serafín García y Espicio Monteros Curiel. Según el documento, durante las últimas dos décadas la producción de fresa, zarzamora, frambuesa y arándano se ha consolidado como un motor económico en regiones del sur del estado, impulsada por la demanda internacional, programas de fomento agrícola y la participación de empresas exportadoras; sin embargo, el modelo presenta desafíos.
Entre estos se encuentran los retos de sustentabilidad debido a la elevada demanda de agua, el uso intensivo de insumos agrícolas y efectos sociales asociados a la expansión de los cultivos, como procesos migratorios y desigualdad económica en las zonas productoras.
A estos factores, añade el documento, se suma la pérdida de alimentos a lo largo de la cadena productiva, pues se estima que entre 40 y 50 por ciento de las frutas y hortalizas se desperdicia antes de ser consumidas. En el caso de la zarzamora, las mermas pueden alcanzar hasta 25 por ciento de la producción.
La mayor parte de las pérdidas ocurre durante la etapa de producción, aunque también influyen problemas de almacenamiento, distribución y consumo, además de daños mecánicos, deshidratación y fallas en la cadena de frío.
Ante este panorama, las investigadoras evaluaron una tecnología conocida como preservación isocórica, que permite almacenar alimentos a temperaturas inferiores a cero grados centígrados sin generar cristales de hielo mediante el control de la presión en recipientes sellados.
Las pruebas realizadas con zarzamoras mostraron resultados contrastantes. El método conservó mejor el color y el aroma de los frutos que la refrigeración y congelación convencionales, pero provocó una pérdida significativa de firmeza y una reducción de masa.
Las especialistas consideran que la búsqueda de alternativas para reducir las pérdidas postcosecha será uno de los principales retos para una industria que, además de sostener su crecimiento económico, enfrenta presiones cada vez mayores en materia ambiental y de uso de recursos naturales.
“Es indispensable que este tipo de experimentos se extiendan al resto de estos productos para poder determinar si las características particulares que poseen los diferentes berries pueden ocasionar que se obtengan resultados diferentes”, añade.
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