En estado de deterioro, grave, se encuentran las esculturas de bronce a la cera perdida que el artista tapatío Alejandro Colunga construyó para que fueran parte del paisaje urbano de nuestra ciudad. Las cinco piezas de la Sala de los Magos, que fue construida en 1993, y las 10 de Los magos universales, construida en 1999, están mutiladas, grafiteadas y el piso en donde están sostenidas también está resquebrajado.
El daño es visible desde hace varios años, pero ayer la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Guadalajara anunció que comenzarán los trabajos para restaurar las piezas y para concientizar a los tapatíos para que tomen su patrimonio y lo cuiden.
María Elena Larios Morones, directora de este proyecto, comentó que encontraron muchos daños en todas las piezas, algunas causadas por el deterioro de los años y el uso que se les ha dado a las grandes sillas –ya que fue pensada como una obra en la que la gente pudiera interactuar–, como la corrosión y la abrasión por la intemperie, pero también por la mano de graffiteros y ladrones que mutilaron a los magos.
Según la especialista, estas piezas faltantes son las más difíciles de recuperar y sus procesos son más costosos, ya que no existen moldes de cada una de ellas y tendrán que volver a ser modeladas y fundidas.
El escultor Adrián Guerrero, coordinador de la Dirección de Proyectos del Espacio Público, comentó que buscarán que las piezas nuevas estén mejor reforzadas para impedir que sean maltratadas con facilidad.
“Alejandro Colunga está muy feliz de que esto esté ocurriendo, en el pasado nos comentó que él mismo puso dinero de su bolsa para arreglar algunos de los daños a lo largo de este tiempo”, contó. “Será él quien supervise las obras y quien de su venia para todas las piezas que se recuperen. Haremos un trabajo con fotometría para sacar las medidas exactas y que queden como antes”.
Los dos conjuntos de esculturas que se encuentran desde los 90 en la explanada del Instituto Cultural Cabañas serán restaurados in situ en un proceso que deberá durar aproximadamente tres meses, y que comenzará a partir de la próxima semana con un equipo de siete restauradores, además de un fundidor y un soldador, por lo menos.
Se invertirán 3 millones 31 mil pesos, como parte del programa de arte público de la dirección de cultura que comenzó con recursos del fondo metropolitano a la restauración de La Minerva y que después de los magos restaurará la obra de Mathias Goeritz cerca de avenida Inglaterra y Arcos, el Pájaro de fuego.

Como gran parte de las obras públicas que se encuentran en la Plaza Tapatía, los trabajos de restauración y mantenimiento han sido constantes, pero, según señaló Adrián Guerrero no hay posibilidad de que haya vigilancia de manera permanente a los ciudadanos que hacen uso de estas obras y dijo que queda en la civilidad de cada uno cuidar su patrimonio y el patrimonio de las piezas.
Hasta finales de junio nadie podrá disfrutar de las sillas de los magos y en el Cabañas se instalará una especie de taller en el que además participan las restauradoras Miriam limón Gallegos y Alejandra Petersen.
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3 millones 31 mil pesos costará la restauración
3 meses durarán los trabajos
“Alejandro Colunga está muy feliz de que esto esté ocurriendo, en el pasado nos comentó que él mismo puso dinero de su bolsa para arreglar algunos de los daños a lo largo de este tiempo”
Adrián Guerrero, coordinador de la Dirección de Proyectos del Espacio Público
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