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La Primavera con amortiguamiento, según Alfaro

La semana pasada fue el primer debate entre candidatos a gobernador y, entre los ataques que tenían toda la campaña esperando soltar por aquello de que en los encuentros universitarios estaban advertidos a no hacerlo, salió una alusión hacia La Primavera.

Fue Enrique Alfaro quien lanzó la tentadora promesa de todo candidato a gobernador sobre el bosque: no utilizó la palabra expropiar, pero sí aclaró que compraría terrenos en la periferia del bosque para guardar un amortiguamiento que le dé margen de acción a la Reserva de la Biósfera ante las amenazas humanas. La mención de tal promesa fue de apenas unos segundos, claro que destinó mucho más espacio a denostar a su contrincante Lomelí y a advertirle que sacaría a relucirle algunos trapos al sol adicionales.

En un debate donde los candidatos van a eso, a atacarse y luego proponer algo incluyendo al puntero, al menos se rescata un planteamiento de gobierno, aunque profundamente escueto e insuficiente; si ya tenía la atención de televidentes que rehúyen de las campañas, Alfaro debió aprovechar el espacio y presentar una propuesta ambiental, al menos una, completa y concreta para su proyecto. No lo hizo, sólo dio retazos.

Ahora, el asomo de propuesta sobre comprar terrenos suficientes como para hacer un amortiguamiento actualmente inexistente es menos ambiciosa que la incumplida promesa de Aristóteles Sandoval en campaña, sobre expropiar el bosque cuya propiedad recae 82 por ciento en manos particulares. Pero el tamaño del compromiso de Alfaro no deja de ser enorme.

La zona de respaldo que debe tener el bosque para distanciarse de la urbanización, los campos agrícolas, los incendios, las industrias y otras actividades que son las principales amenazas de la Reserva de la Biósfera ha sido un reclamo de asociaciones civiles por años, pues la muestra de que hace falta está en el voraz incendio de abril en el Cerro de San Miguel, los giros industriales nuevos de carretera a Nogales, las invasiones con casas en Santa Ana Tepetitlán y desarrollos de lujo en Zapopan y Tlajomulco.

Ahora, ¿va a comprar Alfaro predios con miras a desarrollar vivienda como Santa Anita Hills para preservar ese amortiguamiento?  ¿Propone derribar invasiones como las de Bugambilias, Pinar de La Venta, El Cielo? Todos ellos hicieron negocio a costa de rasurar el bosque para después promover las casas "en armonía con el bosque".

El gobernador ya demostró que ese tipo de propuestas impetuosas para con el bosque son populares y aplaudidas, pero igual de claro ha dejado que también son inviables y estériles.

Además está la ley del lado del bien común para reivindicar al bosque, pero no se hace cumplir. El ejemplo más reciente es la declaratoria de zona de recuperación del cerro del Tajo, que justamente tiene la forma de un cinturón y rodea a La Primavera cual amortiguamiento, sin tener que pagar un peso por esos terrenos de Zapopan y Tlajomulco altamente asediados por fraccionamientos de vida cara.

Ahí está por otro lado el caso de las invasiones irregulares como las del ejido de Santa Ana Tepetitlán que desde hace años denuncian asentamientos en la zona forestal de La Primavera que les pertenece, pero lejos de actuar Zapopan facilita servicios y abona a un círculo vicioso que le va quitando territorio al bosque.

También, desde lo municipal y estatal, corresponde la persecución de tiraderos clandestinos en la periferia y dentro de la reserva. Hay de todo, desde sitos improvisados hasta los que pertenecen a mafias donde los inspectores municipales no entran ni con la Policía de respaldo. Ahí los municipios y la Proepa, sobre todo ésta, son los encargados de mantener a raya a estas personas pero han fracasado.

En fin, trabajo hay mucho y sin necesidad de comprar terrenos, pues aplicar la ley sería suficiente para comenzar a proteger La Primavera… pero siguen siendo rentables las promesas demagogas.

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FV/I