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Magnate israelí implicado en contrabando de diamantes

(Foto: Especial)

TEL AVIV. Un furtivo multimillonario israelí que hizo fortuna en el cerrado mundo de los diamantes ha visto peligrar bruscamente su imperio, desde que sus socios quedaron implicados en una gran operación de contrabando y una empleada murió al caer misteriosamente desde un piso alto de su edificio de oficinas.

 

Lev Leviev, conocido en Israel como el Rey de diamantes, tiene relaciones estrechas con el presidente ruso, Vladimir Putin, y goza de fama como donante generoso a causas judías. Sin embargo, ahora la Policía israelí exige que regrese de Moscú para responder a denuncias de contrabando, lavado de dinero y evasión impositiva.

Es una caída espectacular para uno de los magnates más conocidos de Israel. Nacido en la antigua república soviética de Uzbekistán, Leviev, de 62 años, emigró a Israel en su juventud en 1971 y empezó a trabajar como aprendiz de pulidor en la industria del diamante, entonces en auge. En su ascenso meteórico instaló una planta propia e hizo negocios en Angola y Rusia que rivalizaron brevemente con el gigante de los diamantes DeBeers.

Luego se diversificó hacia los negocios inmobiliarios, la construcción y la industria química. Su holding África-Israel se convirtió en un actor poderoso en el mercado israelí e hizo de Leviev un precursor de la ola de oligarcas judíos de la antigua Unión Soviética que se han convertido en factores de poder en Israel.

Aunque se calcula que su patrimonio neto supera los mil millones de dólares, Leviev sufrió grandes pérdidas en los últimos años debido a sus inversiones en Rusia, donde se sabe que cuenta con fuerte apoyo del gobierno.

Leviev, quien hace una década se radicó en Londres y más recientemente en Moscú, niega haber cometido delito alguno y está negociando con la Policía israelí las condiciones de su regreso. Aunque no ha sido acusado formalmente de algún delito, personas al tanto dicen que el hecho de asociarlo con sospechosos de contrabandear diamantes por valor de 80 millones de dólares a lo largo de varios años sería fatal para su empresa.

“No puedo creer que se colocaría en semejante situación. Sigue siendo un oligarca fuerte y éste no es su estilo. Un contrabando de semejante envergadura derribaría empresas mucho más grandes que la suya”, dijo Alex Kogan, un periodista que cubre a los oligarcas en Israel para la prensa local en ruso. “Aunque no esté implicado, este asunto lo perjudicará gravemente”.

El hijo y el hermano de Leviev fueron arrestados a principios de noviembre junto con otras cuatro personas en lo que se ha llamado el caso del diamante negro. Están en libertad bajo fianza.

La historia tuvo un giro trágico el 11 de noviembre, cuando Mazal Hadadi, una empleada contable de la firma de diamantes de Leviev LLD, se mató al caer por la pequeña ventana elevada de un baño en el décimo piso de su edificio de oficinas al lado de la Bolsa de Diamantes israelí.

Se dijo inicialmente que fue un suicidio, producto de una crisis de nervios luego de un duro interrogatorio policial sobre el caso de contrabando. La familia reconoce que Hadadi estaba nerviosa debido a la investigación, pero asegura que la madre de tres niños jamás se hubiera quitado la vida, y que salía del trabajo para encontrarse con su esposo cuando una misteriosa llamada a su teléfono celular la hizo regresar a la oficina.

La industria israelí del diamante trata de distanciarse del asunto.

Con decenas de miles de empleados en la década de 1970, Israel era líder mundial del comercio de diamantes, pero cayó en dificultades con la proliferación de los diamantes sintéticos y el traslado de las plantas de pulido a India, donde los sueldos son mucho más bajos. Dubái también le disputa a Israel el estatus de centro regional del comercio al brindar exenciones impositivas a las empresas.

Sin embargo, Israel sigue siendo un líder en el pulido de diamantes grandes y un centro del comercio electrónico y el desarrollo tecnológico. Aunque oficialmente sigue siendo miembro de la Bolsa de Diamantes israelí, Leviev no aparece en los círculos del sector desde hace años, a medida que sus intereses empresarios se han diversificado y su hermano se ha hecho cargo de LLD.

Un funcionario del sector, que habló bajo la condición de anonimato por tratarse de una investigación abierta, dijo que el caso ha afectado a otros empresarios. Se considera al mercado israelí un sector altamente regulado que ha sabido sanearse luego de décadas de negocios turbios y asociación con los “diamantes de sangre”, extraídos en zonas de conflicto y que financiaron violaciones de los derechos humanos.

En 2003, Israel se sumó al Kimberley Process, cuyos miembros se reúnen anualmente para ajustar los controles sobre las piedras de zonas conflictivas.

Por ahora, hay muchas más preguntas que respuestas. La prensa israelí está llena de trascendidos, además de entrevistas con familiares de la empleada difunta, críticas a la conducta policial y conjeturas acerca de si Leviev regresará y será arrestado.

La oficina de Leviev en Israel rechazó todas las denuncias contra sus empleados.

“El señor Leviev y todas las compañías bajo su control operan de acuerdo con las normas aceptadas y se atienen a las leyes”, dijo. “Esperamos que este asunto se aclare rápidamente y se demuestre que las sospechas son infundadas”.

Es la clase de atención que Leviev siempre ha tratado de evitar. Prefiere que la prensa se ocupe de su filantropía para el movimiento Jabad, una secta hasídica que ayuda a los judíos en el mundo, más que de sus transacciones con los diamantes.

“Es un mundo cerrado donde la gente prefiere guardar secretos”, dijo Kogan. “No le gusta la publicidad y no le gusta destacarse”.

JJ/I