El cuarto adiós de las luminarias de Zapopan

La que termina fue una semana frenética para Zapopan, con un final que apunta a convertirse en la última estocada del Municipio y acabar con su propia concesión de luminarias.

La crisis se detonó el miércoles con una rueda de prensa que convocó la empresa NL Technologies, que perdió la concesión para operar el alumbrado público y desde entonces no se ha detenido en señalar cada inconsistencia en el proceso.

Todo transcurría normal, los abogados de la firma enlistaban las fallas, omisiones y posibles irregularidades desde la publicación de la convocatoria a la licitación ayudados con un compendio de notas periodísticas sobre el caso, mientras los reporteros escuchábamos y esperábamos al espacio para preguntas.

Justo cuando los organizadores anunciaban el espacio para cuestionar, un par de hombres trajeados que durante la rueda de prensa estuvo entre los asistentes confrontó a los abogados por los datos que habían estado presentando; eran representantes del consorcio que obtuvo la concesión, Fortius Power, y así empezó una tensa discusión entre ambas partes que paraba y volvía en distintos momentos del encuentro con los medios.

Ahí estaban los representantes de dos empresas diferentes enfrentándose a palabras por una concesión que, al cabo de los 18 años de contrato, significaría para sus arcas más de 4 mil millones de pesos.

Por una parte, NL Technologies aportó un legajo de documentos sobre los juicios interpuestos, dictámenes y la misiva de SHCP a Pablo Lemus enlistándole 16 inconsistencias en su trámite de registro de concesión, que frenó el proceso desde noviembre de 2017. Es decir, evidenció fallas en el paso a paso del ayuntamiento.

Por la otra, Fortius Power apostó a contrarrestar los dichos de su competencia sólo de palabra pero ni siquiera eso les fue suficiente, porque los abogados reconocieron que efectivamente, el trámite para registrar la concesión ante Hacienda se frenó por “errores” y “cambios” en la redacción que hizo el ayuntamiento.

Otro de los conflictos entre las partes fue sobre cuál de los amparos interpuestos por ambas empresas valía sobre la otra. Que si uno era el bueno porque se giró primero, que si el otro es el que vale porque la emitió un tribunal más alto… no hubo coincidencias.

A dos días del desencuentro de los consorcios que resultó en la exhibición de Zapopan en sus trámites infructuosos, al alcalde no le quedó más que anunciar en un video en redes que se desistía del proceso hasta que los recursos judiciales se desahogaran y dictaran un rumbo más claro al respecto.

Y para tratar de mitigar el impacto social de la decisión también dijo que compraría 20 mil luminarias, una cuarta parte de lo que incluía la concesión original, para que independientemente del proceso haya certidumbre en la iluminación del municipio.

Lo que el alcalde no dijo es que, para poder comprar 20 mil luminarias se necesita una nueva licitación, ¿y quiénes creen que están en condición de participar? Pues las mismas que entramparon la adjudicación de 2017.

Además, es un proceso similar al que el ex alcalde Héctor Robles lanzó, no una, sino tres veces a lo largo de su administración para una compra de menos alcance: sólo 17 mil lámparas. Las tres adjudicaciones fueron paradas por diferentes empresas que tramitaron suspensiones en tribunales.

Con el de Lemus, es el cuarto intento en cinco años consecutivos que no avanza porque ninguna empresa quiere soltar un millonario negocio que le caería espectacular a sus finanzas, pero que además, aderezan los alcaldes con procesos de licitación y de registro endebles que dan motivos a las marcas para suspender las compras. Sólo un concurso impecablemente manejado podría blindar la iluminación de Zapopan a pesar de cualquier tribunal; el de 2017 no es el caso.

vmc@ntrguadalajara.com

FV/I