Es vigente y universal, sean de la cultura que sea, todos los niños lidian con la adolescencia. En la obra Tengo un monstruo en el bolsillo, los personajes intentan decirle a quienes están en este momento que no hay nada de qué asustarse. Que con todo lo que se están convirtiendo y los miedos y las dudas deben amarse. Que aunque tengan un monstruo ahí escondido, hay que aceptarse y amarse.
Basada en el texto de la escritora argentina Graciela Montes, cuenta la historia de una niña de 11 años, Inés, que tiene que enfrentarse a un monstruo que crece cada día más y que tendrá que aprender a dominar. La directora Julieta Casavantes, de la compañía Anhelo Teatro, comentó que conoció este texto cuando ella misma se dedicaba a un programa de fomento a la lectura en la Ciudad de México y que desde entonces se enamoró de él.
“Lo monté como un espectáculo de narración oral, siempre tuve la espinita de llevarlo al teatro y hace unos años que regresé a vivir a Guadalajara y comencé a pensar cada vez más en llevarlo a cabo y para ello realicé dos años de gestiones”, contó en entrevista.
“Cuando lo leía en estas sesiones no me percataba de todas las metáforas que encerraba el cuento, la verdad me sentía muy identificada con el personaje a su edad, era muy parecida a ella, eso fue lo primero que me hizo encariñarme con el cuento. Ya después fui descubriendo más cosas y fui entendiendo que hay mensajes que no son tan evidentes en el texto, sobre todo con la cuestión emocional, las emociones con las que atraviesa un niño en ese periodo de transición”.
Tengo un monstruo en el bolsillo aborda las dificultades que enfrenta una niña mientras crece, no sólo el cambio de su cuerpo y de su forma de relacionarse con los demás, sino sus emociones y sus sentimientos. Para la directora, debido a los problemas que enfrenta Jalisco y México en temas como el suicidio infantil y el bullying era importante abordar este tema pero sin un tono aleccionador.
La obra tiene el propósito de hacerle saber a los adolescentes que no están solos. Que durante la transición que ocurrirá serán capaces de identificar y de nombrar sus sentimientos para que, si son monstruos, no vuelvan a salir de su bolsillo.
“Era importante decir que las emociones tienen una razón de ser, tienen motivos que van incluso relacionados con la supervivencia del ser humano y que simplemente no deben salirse de control para que no nos hagan daño”, dijo la directora. “Hay veces que ni siquiera ellos entienden por qué o cómo el monstruo creció tanto. Todos necesitamos un mensaje, es el primer paso para que en la vida los monstruos sigan en el bolsillo también cuando nos convertimos en adultos”.
Casavantes también contó que la obra ha implicado un trabajo grande de títeres, danza, teatro y clown, con la asesoría de especialistas como Susana Romo, buscando que fuera algo dinámico y divertido para los chicos de esa edad, además de la participación del elenco conformado por Estreyah Uribe y Laura Castellanos, que ponen un acento muy marcado en el cuerpo y su movimiento.
Esta puesta en escena especial para adolescentes que viven los complicados, interesantes y quizá bochornosos cambios de la pubertad está apoyado por el estímulo Proyecta 2018.
Asiste
Esta obra se estrenó ayer en el Estudio Diana y tendrá una temporada durante agosto los sábados y domingos a las 13 horas. Las entradas son de $120 y $100 con descuento
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