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Los días del Inai están contados

El Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (Inai) tiene sus días contados. La sentencia la tendremos en los próximos meses. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha propuesto la desaparición del órgano garante de la transparencia en el país y tiene poder para hacerlo. 

El 7 de enero, el presidente anunció en su conferencia matutina que enviaría al Congreso una serie de iniciativas que serán analizadas en el siguiente periodo de sesiones ordinarias. Una de las propuestas contempla la eliminación de varios organismos autónomos, entre ellos, el Inai. Una decisión que debe tomarse en serio. 

Primero, porque todas las iniciativas, incluso las más polémicas, como la creación de la Guardia Nacional o la desaparición de fideicomisos, enviadas al Congreso por el mandatario federal han sido aprobadas. El presidente y su partido tienen mayoría. 

Segundo, basta escuchar la contundencia en las declaraciones del 7 de enero donde el mandatario aseguró que los órganos autónomos, entre ellos, el Inai, son “aparatos burocráticos” que sólo “consumen dinero” y “duplican funciones”, para darse cuenta de la seriedad de sus intenciones. Incluso la labor del Inai puede ser absorbida por la Secretaría de la Función Pública, la Auditoría Superior de la Federación o por la fiscalía anticorrupción, expresó el mandatario federal y remató: “Sí va la iniciativa”. 

Tercero, para el presidente el Inai no es sinónimo de transparencia; el hecho de haber nacido en pleno periodo neoliberal es prueba de ello, argumenta. Los escándalos de corrupción y el saqueo sistemático de la nación, aún con la existencia de un organismo de control como éste, revelan la ineficacia del mismo. 

Cuarto, el presidente acusa al Inai de ejercer un presupuesto oneroso, que no está en concordancia con la austeridad que propone la cuarta transformación. Este 2021, el organismo, que cuenta con 755 empleados, ejercerá un presupuesto de 905 millones pesos. La comisionada presidente, Blanca Lilia Ibarra, percibe un millón 700 mil pesos anuales. El ahorro presupuestal generado por la extinción de los organismos autónomos podría, dijo, utilizarse en la compra de vacunas. 

Quinto, en realidad la labor del Inai es principalmente valorada en un círculo de académicos, activistas, intelectuales, periodistas y asociaciones civiles, pero en 18 años de existencia el organismo ha sido incapaz de convertirse en una herramienta útil para la mayoría de las y los mexicanos, quienes desconocen los alcances de su derecho al acceso a la información. 

Aun con todo, la desaparición del Inai representaría un retroceso para la vida democrática del país; la falta de un organismo autónomo de control de los entes públicos abrirá la puerta a una opacidad mayor y abonará al terreno de la corrupción y el abuso del Estado. 

Ahora el gobierno sería juez y parte; libre de las sanciones y multas que impone el Inai por violar la ley de transparencia, se autorregularía a través de la Secretaría de la Función Pública o de la Auditoría Superior de la Federación, el primero órgano, interno del Poder Ejecutivo, y el segundo, órgano técnico del Congreso. 

Pero no solo eso. El Inai también se encarga de la protección de datos personales en posesión de empresas y del gobierno, y su labor en este apartado ha incluido multas ejemplares a partidos políticos, privados e instituciones bancarias que en más de una ocasión han puesto en riesgo la información de millones de mexicanos. El resguardo de estos datos quedaría en manos de uno de los principales controladores de información personal sin la vigilancia de un órgano autónomo. 

Los días del Inai están contados y la democracia mexicana habrá de resentirlo. 

mtorres@siker.com.mx

jl/I