La desaparición en general de personas y la desaparición forzada se han incrementado en el país en los últimos años. Son numerosos los casos que han sumido en el dolor a miles y miles de familias. Lo sucedido a 43 alumnos de la Escuela Normal de Ayotzinapa es uno de los ejemplos más atroces que ha sacudido la conciencia nacional y trascendido las fronteras, pero no es el único. Precisamente mañana se cumple un año de los acontecimientos en Iguala, Guerrero, mientras continúan las dudas acerca de las explicaciones oficiales sobre la suerte de los jóvenes. Que mañana sea declarado Día Nacional contra las Desapariciones Forzadas muestra lo grave y delicado del problema.
La violencia y las desapariciones hacen mella también en nuestra entidad. Más de 3 mil familias jaliscienses cargan la pena de no saber el destino de un padre, una madre, un hijo o una hija, un hermano o una hermana, un tío o tía. Apenas conocieron que un ser cercano fue desaparecido, el infierno lastimó sus corazones, mente y alma. Lo sabemos porque las hemos escuchado y recogido sus voces. El calvario de recorrer las oficinas públicas en busca de conocer el paradero de la víctima, de conocer quiénes son los responsables y de exigir justicia, es un laberinto que ha dañado vidas y hogares. Por desgracia pronto aprendieron el significado de la palabra impunidad.
Ante la ineficacia de las autoridades responsables, se impone más que nunca la solidaridad colectiva, la visión humanista, el hombro que apoya. El Diario NTR de Guadalajara no quiere permanecer al margen de un problema que afecta hondamente a los jaliscienses. Por eso abre sus páginas, todos los martes y viernes, a partir de hoy, para dar a conocer, una por una, las personas que fueron desaparecidas. Todas tienen un rostro, un nombre, una vida y una trágica experiencia que deseamos compartir con nuestros lectores. Queremos acompañar a las familias a través de lo que sabemos hacer: informar. No están solas. Los desaparecidos son nuestros desaparecidos.
Vencen el miedo por Erika
Desapareció el miércoles 12 de Noviembre de 2014 entre Puerto Vallarta, Jalisco y San José del Valle, Nayarit.
El día de su desaparición conducía un Chevy Spark Rosa. Su coche apareció el 18 de noviembre.
“Nosotros la amamos y siempre la vamos a buscar hasta encontrarla”. Es la consigna de la familia de Erika Cueto que está por cumplir un año de desaparecida. Leticia Vázquez Camarena, su madre, emprendió junto a su familia una campaña para encontrarla.
Vencieron el miedo y el silencio. Por redes sociales y en marchas comparten la imagen de Erika. “La gente tiene que saber que mi hija sigue desaparecida”. Así lo hacen, buscan por todos los medios que las personas sepan que en su casa siguen esperando a su hija. Ni sus pasos ni su voz se cansan. No deja de asistir a las marchas para exigirle al gobierno de Jalisco que resuelva la problemática de las personas desaparecidas.
Esta madre a donde va carga una carpeta con fotografías de Erika. En esas imágenes su hija sale sonriendo. Su cabello negro contrasta con su piel blanca. Antes de la desaparición de su hija no imaginaba que se sumaría a la base de datos de un banco de ADN de familiares de personas desaparecidas en México, el primero en su tipo. La señora Leticia tomó el hisopo para extraer una muestra de sus células que confirman su maternidad. Algo de lo mucho que ha hecho por saber dónde está Erika.
Leticia no está sola. Su esposo también exige que las autoridades esclarezcan el paradero de su hija. Entre los dos toman pancartas y asisten a reuniones con familias que sufren la misma desesperación al ver que pasan los días y no saben algo de sus hijos.
A Erika le gusta el deporte. Sus alumnas del gimnasio le siguen enviando mensajes. La esperan, la quieren de regreso. Su familia y amigos salieron a las calles en Puerto Vallarta para dejar claro que no se quedarán callados hasta encontrarla.
Desde aquel día que no la ven no han parado de buscarla.
“Estamos conscientes que si nosotros no la buscamos nadie la va a buscar. El gobierno, desgraciadamente nos hemos dado cuenta, no busca a nadie, los familiares somos los que tenemos que buscar a nuestros desaparecidos”, lamentó esta madre que integra la agrupación Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos Jalisco (Fundej) formada por más de 300 familias que como ella, también buscan a sus hijos, hijas, esposos, hermanos y amigos, no pararán hasta encontrarlos.
Nombre: Erika Berenice Cueto Vázquez
Edad: 39 años
Fecha de Nacimiento: 28 de Septiembre de 1975
Estatura: 1.50 m
Complexión: Delgada
Tez: Blanca
Ojos: Café claro
Datos de contacto:[email protected]
Celular: 322-183-4519
HJ/I










