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Adaptan modelo de aprendizaje al bosque

(LOCALIZACIÓN. El área donde los menores aprenden se encuentra en La Venta del Astillero. Foto: Especial)

Con la premisa de cuidar la salud emocional y física de sus alumnos durante la pandemia de Covid-19, la comunidad de aprendizaje Almare se cambió al bosque.  

Con la llegada de la pandemia, los menores adscritos a esta comunidad se unieron a modelos de educación virtual, pero éstos fueron cambiados por el bosque.  

Las socias fundadoras de Almare, Ana Isabel Santacruz, Jazmín Hernández y Ane Collignon, relataron que la nueva forma de estudio se basa en la metodología Montessori y se apoya de los padres de familia.  

En el nuevo modelo las aulas carecen de muros y la tierra, los árboles y los insectos se han convertido en las nuevas materias. El cambio implicó que los maestros transformaran los temas a tratar para capitalizar lo que la naturaleza les ofrece. 

El terreno a donde se mudó Almare se encuentra por La Venta del Astillero, en Zapopan, en donde los menores primero realizaron visitas de un día a la semana para hacer caminatas. Al darse cuenta que a los niños les caía muy bien ese ambiente, en Almare se decidió que el cambio fuera permanente. 

"Nuestra meta este año fue la salud emocional de los niños y lo logramos con creces. No nada más fue salud emocional, fue salud física, sobrevivimos una pandemia, actuando, y en presencial (con) ni un solo caso de Covid", apuntó Collignon, quien aclaró que el terreno usado es de su familia.  

Por su parte, Hernández resaltó que los niños demostraron una capacidad enorme de adaptación al nuevo modelo y que no necesitan muchas cosas para aprender, pues todo lo han encontrado en el bosque. 

"No sólo aprenden en la teoría, sino que aprenden en la vida diaria de una manera práctica y aplicada. Trabajaron un día los contrastes geográficos en la tierra, hicieron sus islas y archipiélagos ", aseveró.  

Finalmente, Santacruz señaló que el aprendizaje es muy natural y acorde a los intereses de los menores.  

"El período de atención aumentó muchísimo porque en la ciudad pasaba el del gas y ya todos decían ‘el del gas’ o ‘el de las pitayas’ (…) eran interrupciones y eso los sacaba de su concentración, y aquí es música natural constante”, afirmó.  

Para mayores informes de esta alternativa puede escribir al correo electrónico [email protected]

jl/I