“Es más fácil pronosticar la fecha del fin del mundo que la fecha del fin del capitalismo”, respondió Joan Manuel Serrat cuando le preguntaron qué hacer ante lo que vive el mundo, después de asegurar que “son tiempos difíciles para moverse”, ya que hay una casta que todos los días gana millones de dólares y del otro lado la pobreza. Eso sí, dijo que no se debe perder la esperanza.
El cantautor español participó ayer en el encuentro de Mil Jóvenes, en el marco de la Feria Internacional del Libro. El salón Juan Rulfo fue insuficiente y una cantidad importante de personas quedaron afuera y comenzaron a gritar que les permitieran entrar. Serrat pidió que se les permitiera ingresar, pero le dijeron que no era posible. El ruido continuó y Serrat dijo que agradecía a los asistentes, que había recorrido muchos kilómetros para estar ahí, pero era imposible dialogar con el “alboroto” que había afuera. Ofreció disculpas, se levantó y se fue, mientras su presentador, el escritor Benito Taibo intentaba detenerlo.
Doce minutos después regresó, retomó la charla y respondió primero las preguntas de Taibo y luego las de los jóvenes.
Habló de lo que le inspira a escribir, de la música que escucha y la que lo forma. Reiteró que le va al Barcelona, pero en Guadalajara le va a la Universidad de Guadalajara. Serrat también confesó que el último libro que leyó es de Martín Caparrós, Antes que nada.
Del mundo, lamentó el poder que tiene la derecha y la ultraderecha, “que está poniendo lo que quiere, como quiere y con el desprecio a cualquier cosa humana”. Pero también dijo a los jóvenes que el miedo y la esperanza siempre estarán ahí, juntos. Y los llamó a no sentir miedo.
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