El director general de Politics and Government Consulting, Erick Lobo Duarte, afirmó que la reciente acción de Estados Unidos en Venezuela no puede calificarse como una invasión militar, sino como una operación de extracción sustentada en la jurisdicción penal extraterritorial estadounidense y en la falta de reconocimiento de Nicolás Maduro como jefe de Estado legítimo.
Lobo Duarte explicó que Washington justificó la detención de Maduro bajo el argumento de combatir delitos de crimen transnacional que generan efectos negativos directos en la sociedad estadounidense. Añadió que, desde la óptica de Estados Unidos, la acción no viola el derecho internacional, entre otras razones porque Venezuela se retiró de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y se marginó de la Organización de Estados Americanos, además de acumular años de violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
El especialista señaló que, tras la salida de Maduro, el régimen chavista no desaparece, sino que entra en una nueva etapa encabezada por Delcy Rodríguez, quien funge como un factor de estabilidad temporal. Detalló que esta fase responde a una hoja de ruta planteada por el secretario de Estado, Marco Rubio, que contempla primero la estabilización del país, después la recuperación económica con inversión estadounidense y finalmente una transición política que permita elecciones bajo reglas mínimas de legalidad.
Sobre el papel del petróleo, Lobo Duarte descartó que Estados Unidos actúe por necesidad energética, al subrayar que ese país es actualmente el principal productor mundial y que el crudo venezolano es extrapesado y poco rentable. Sostuvo que el interés central es geopolítico: evitar que los recursos petroleros de Venezuela sigan financiando a regímenes y actores considerados antagónicos por Washington, como Cuba, Nicaragua, Irán, Rusia o China, en el marco de una versión renovada de la Doctrina Monroe.
Finalmente, el analista consideró poco probable que Estados Unidos replique una acción similar en el corto plazo en otros países. Señaló que el caso venezolano fue excepcional y quirúrgico, aunque advirtió que América Latina enfrentará un periodo de alta presión política y diplomáticas mientras el gobierno de Donald Trump busca consolidar su hegemonía y redefinir la geopolítica continental.
GR










