Jalisco se ha consolidado como la cuarta economía más grande del país al aportar el 7.3 por ciento del producto interno bruto (PIB), pero enfrenta una desaceleración tras crecer por debajo del promedio nacional en los últimos dos años y riesgos asociados a la inseguridad, el cambio climático y la alta dependencia comercial de Estados Unidos, advirtió la doctora Nora Ampudia Márquez durante la rueda de prensa Perspectivas económicas del 2026, realizada en la Universidad Panamericana, Campus Guadalajara.
La especialista destacó que Jalisco es competitivo en el sector agropecuario, las manufacturas, los servicios financieros, el comercio, el turismo y las exportaciones, además de posicionarse como un polo relevante en tecnología, electrónica y semiconductores, sectores vinculados a la economía digital y a la relocalización de cadenas productivas. Esta diversidad ha permitido al estado amortiguar choques económicos, aunque no lo exime de amenazas externas.
Entre los principales riesgos subrayó la alta dependencia del mercado estadounidense, destino de más del 80 por ciento de las exportaciones, lo que vuelve vulnerable a Jalisco ante una posible renegociación desfavorable del T-MEC o presiones para transitar hacia tratados bilaterales.
A lo anterior se suman los aranceles que afectan a industrias como la moda y la farmacéutica, así como el impacto del sobreinventario de agave que ha provocado una caída en los precios del tequila y ha golpeado al sector agroindustrial. En el ámbito ambiental, el estrés hídrico y el cambio climático representan amenazas estructurales para la producción agrícola e industrial.
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En el mercado laboral, la economista alertó sobre la precarización del empleo. El incremento en los costos laborales, salario mínimo, prestaciones y aportaciones a la seguridad social, ha presionado a un tejido empresarial compuesto mayoritariamente por microempresas (97%) y pequeñas empresas (2%), incentivando el tránsito a la informalidad, el subregistro de salarios y una reducción en el número de patrones afiliados al IMSS. Además, se observa una caída en la participación laboral, especialmente entre mujeres y jóvenes.
En materia de seguridad, Ampudia señaló que, si bien Jalisco no está exento de la problemática nacional, mantiene una estabilidad relativa frente a entidades vecinas como Michoacán, Zacatecas o Guanajuato, donde los niveles de violencia han tenido impactos más severos en la actividad productiva.
Destacó que esta condición ha permitido preservar la operación de corredores industriales, la continuidad de cadenas logísticas y la llegada de inversión nacional y extranjera.
No obstante, advirtió que la inseguridad sigue siendo un factor de riesgo, ya que eleva los costos de operación de las empresas, afecta la percepción de certidumbre y puede frenar decisiones de inversión si no se contienen los focos de violencia y extorsión.
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